Los niños de Lídice “La orden es borrar Lidice del mapa, literalmente. Se profana el cementerio, se asolan los huertos, se incendian todos los edificios y se vierte sal en la tierra para asegurarse de que nada crecerá en ella... No debe quedar ningún rastro, ni siquiera el espacio que ocupó el pueblo”. Parece una cita extraída de una novela. Y lo es... aunque también corresponde a una horrorosa realidad. La novela es “HHhH”, cuyo críptico título corresponde a una frase en alemán, que se traduce como “El cerebro de Himmler se llama Heydrich”, del francés Laurent Binet. La realidad es la implacable venganza determinada por Hitler contra una pequeña localidad de la antigua Checoslovaquia (hoy República Checa) tras el asesinato de Reinhard Heydrich, en 1942. El tema ha sido tratado en recuentos históricos, en novelas y llevado al cine y a la TV. Binet, que recibió el Premio Goncourt a una primera obra, en “HHhH” se aproxima al tema desde el punto de vista de un joven –él mismo, sin duda- que conoce el episodio de boca de su padre y luego se apasiona por profundizar en la historia. El resultado es un notable estudio sobre política (las motivaciones del atentado), patriotismo (las razones de quienes lo perpetraron o prestaron su ayuda) y el poder enloquecido del régimen de Hitler, que encontró en Heydrich su mejor y más implacable verdugo. La historia culminó el 27 de mayo de 1942, cuando Jozef Gabcík y Jan Kubiš, dos paracaidistas enviados desde Londres, atacaron el elegante Mercedes-Benz descapotable en que viajaba Heydrich, el “protector” de Bohemia. Se estimaba que el ataque contra un personaje tan odiado fortalecería la resistencia que hasta el momento casi no existía en Checoslovaquia. Incluso –y algunos responsabilizan de ello a Churchill- hay quienes creen que las represalias, por duras que fueran, serían el mejor incentivo para los patriotas. Lo que no se sabe es si contaban con una reacción tan brutal. El curriculum de Heydrich desborda sangre y violencia. Organizó de la Noche de los Cristales Rotos, creó los Einsatzgruppen (comandos de exterminio de judíos) y lideró la conferencia de Wansee, donde se oficializó la “solución final”. Pero lo que siguió a su muerte, unos días después del atentado, superó toda previsión. Hitler pidió inicialmente que se exterminara a diez mil personas (lo normal en la “aritmética” nazi era cobrar la vida de diez rehenes por cada soldado alemán muerto). Finalmente le bastó con arrasar Lidice y dar muerte o deportar a sus 500 habitantes, incluyendo mujeres y, por lo menos, 88 niños. No hay manera de medir el efecto del atentado al interior del país. Pero sí es evidente que el mundo entero de conmovió. Hasta hoy Lidice es un símbolo del horror de la violencia nazi en el mundo entero. En Chile, en 1944 se bautizó con este nombre un pasaje, en la calle San Antonio, entre Esmeralda y Santo Domingo. Hace tres años se inauguró allí un “luche” gigante de metal, elaborada por Filip Carrasco Haman, artista de ascendencia checa.Su propósito es que esos niños asesinados no sean olvidados. |
Inauguran monumento en honor a víctimas del Nazismo. 09 de junio de 2009
El 10 de junio de 1942, las huestes nacionalsocialistas alemanas rodearon el pequeño poblado de Lídice, en la otrora Checoslovaquia, hoy República Checa, cerrando todas sus salidas. La población fue sacada de sus casas, separando a todos los hombres mayores de 15 años. Al día siguiente caerían ejecutados. Mujeres y niños fueron enviados a campos de exterminio, la mayor parte encontrando la muerte en cámaras de gas o trabajando forzadamente. Algunos niños fueron separados con criterios raciales para ser sometidos a la “arianización” en el seno de familias “arias”. Debían ser convertidos a la misma ideología que saqueó sus vidas y confiscó sus seres. Ya han pasado 67 años desde aquel funesto día en que Lidice desapareció con sus 340 habitantes, hecho que aún es conmemorado con profundo dolor en la República Checa y el mundo. Con el fin de recordar a la sociedad la lección histórica que supone el atentado de los totalitarismos contra la libertad y la dignidad humanas, el Círculo Chileno Checo y la Embajada de la República Checa realizarán una ceremonia en la que se inaugurará una obra de arte elaborada por el artista de ascendencia checa, Filip Carrasco Haman. Se trata de un luche gigante, construido en metal, que será instalado en el piso para recordar a aquellos niños que resultaron víctimas de la acción nazi. La inauguración se llevará a cabo este miércoles 10 de junio, a las 11 horas, en el Pasaje Lídice de la calle San Antonio, en Santiago Centro (entre Esmeralda y Santo Domingo). Al acto asistirá su excelencia el embajador Zdenìk Kubánek, representantes de la Municipalidad de Santiago y miembros de la comunidad checa en Chile. Por trabajos de construcción que se emprenderán en el lugar, la obra deberá ser instalada provisoriamente y luego retirada mientras se culminan obras planificadas en el lugar. Una vez terminados los trabajos, el monumento será instalado de manera definitiva y permanente. |




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