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sábado, 1 de mayo de 2021

La exclusiva destilería de la Universidad de Chile.

 

Quinta normal 



Autor: Evelyn Briceño
 04/11/2013 

Licores Quinta Normal nacieron en 1842 en el parque que, por esa época, era un campo de experimentación agrícola a cargo de la Sociedad Nacional de Agricultura y, luego, de la Casa de Bello. Tras más de 170 años, su elaboración continúa.
La botella es simple, y su etiqueta, artesanal. En ésta se lee “Licores Quinta Normal, desde 1842” y al interior del recipiente reposa un líquido color oro, que invita a probar este aguardiente, que tiene cinco años de guarda, sólo con un par de cubos de hielo.
Este licor aromático (que no lleva el nombre de pisco por denominación de origen, porque ésta sólo es permitida en productos de la III y IV Región) es uno de los brebajes “premium” de esta bodega, que naciera a mediados del siglo XIX precisamente en la Quinta Normal de Agricultura. En esa época, este lugar de Santiago era un campo experimental creado por la Sociedad Nacional de Agricultura y administrado, desde 1927, por la U. de Chile.
En ese lugar los estudiantes y productores aprendían cómo hacer guindados, coñac, armañac (coñac con menos tiempo de guarda), licor de moras o de nueces, entre otras variedades.
Cuando ese terreno pasó a manos de la universidad, ésta mantuvo las bodegas, los alambiques de cobre tipo Charentais -especiales para destilar el alcohol y elaborar Coñac- y las vasijas originales de encina de Bosnia para un perfecto envejecimiento.
“Continuamos la producción de estos licores naturales y nuestra marca tuvo su apogeo en la década de 1960, con una producción de más de 30 mil botellas al año”, cuenta el decano de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la U. de Chile, Antonio Lizana.

¿Cuál es la gracia de los licores Quinta Normal? 

Para el director de la revista Wain, Alejandro Jiménez, tiene dos:
 “Primero, es la única destilería que se mantiene en el Gran Santiago. En segundo término, la calidad de estos destilados es muy buena, sobre todo si se le compara con otros productos chilenos similares”, explica el experto, quien los probó por primera vez mientras estudiaba Periodismo en la U. de Chile.
La producción actual ya no es la misma de los años de apogeo y se reduce a tan sólo 12.000 botellas anuales. Sin embargo, la bodega está lejos de desaparecer. 
“Es una tradición de la universidad, no la consideramos un negocio”, asegura el decano.

Los productos Quinta Normal tienen un sistema libre de venta, principalmente entre académicos y funcionarios de la casa de estudios, y entre clientes conocedores que se mantienen desde hace 30 o 40 años.
Ellos van a buscar estos brebajes al lugar donde hoy se producen, en el km 7 de Camino a Rinconada. Ahí, en una zona rural de Maipú, está la Estación Experimental Agronómica Germán Greve, de la U. de Chile. Y dentro de este recinto, desde 1960, funciona la bodega elaboradora, que tiene tres pisos y casi 3.000 m2.

botella
Cada vez que puede, el ingeniero Juan Ignacio Flores acude a ese lugar en busca de algún licor. Conoció los productos Quinta Normal a través de su padre, que trabajaba en la Casa de Bello.
 “Dicen que con este aguardiente no duele la cabeza y es verdad. Lo he comprobado por más de 25 años”, afirma.
Antonio Lizana cuenta que a fines de los 90 existió un convenio con un par de cadenas de supermercados para la comercialización de algunos destilados:
 “Pero no resultó, porque los licores industriales se venden a menor valor y son pocos quienes están dispuestos a pagar más por un producto mejor”, acota.
Un licor dulce de Quinta Normal no baja de los $ 3.600, mientras que un coñac de 20 años puede alcanzar los $ 54.000.
El proceso de elaboración de estos licores lleva años. Primero, viene la cosecha de uvas desde los propios viñedos de la universidad, más de 10 hectáreas plantadas ahí mismo, en Rinconda de Maipú.
 Estas se maduran en cubas de cemento.
 “Las de este material son mejores, porque mantienen la temperatura estable de mejor manera que las de acero inoxidable”, explica el administrador de la bodega, Marcelo Orellana.

destilería 
Luego, el caldo que se obtiene pasa por los alambiques de cobre y mediante un proceso de aplicación de temperaturas altas y bajas, el alcohol se evapora y se condensa. Este proceso se llama destilación, de la que se obtiene un alcohol casi en estado puro.
Si es para elaborar aguardiente, el líquido pasa a guarda en barricas de roble francés. Si es para hacer licores dulces, como el guindado, se le agregan las frutas maduras de la temporada para su maceración durante un año. En la elaboración de estos no se usan esencias ni concentrados industriales.
Luego de un año, el alcohol ha extraído de la fruta todas sus características naturales, se filtra y se regula su graduación alcohólica.

embotellado 

“Nuestra elaboración es natural, no se ocupan químicos ni colorantes. Por lo que es una producción exclusiva y premium”, agrega el decano Lizana.


viernes, 23 de abril de 2021

Los barrios de la comuna de Santiago.


Luis Alberto Bustamante Robin; José Guillermo Gonzalez Cornejo; Jennifer Angelica Ponce Ponce; Francia Carolina Vera Valdés;  Carolina Ivonne Reyes Candia; Mario Alberto  Correa Manríquez; Enrique Alejandro Valenzuela Erazo; Gardo Francisco Valencia Avaria; Álvaro Gonzalo  Andaur Medina; Carla Verónica Barrientos Meléndez;  Luis Alberto Cortes Aguilera; Ricardo Adolfo  Price Toro;  Julio César  Gil Saladrina; Ivette Renee Mourguet Besoain; Marcelo Andrés Oyarse Reyes; Franco Gonzalez Fortunatti; Patricio Ernesto Hernández Jara;  Demetrio Protopsaltis Palma; Nelson Gonzalez Urra ;Paula Flores Vargas; Ana Karina Gonzalez Huenchuñir;  Ricardo Matias Heredia Sánchez; Alamiro Fernández Acevedo;  Soledad García Nannig; ;Katherine Alejandra Del Carmen  Lafoy Guzmán

Bandera municipal


Comuna de Santiago  dentro de  la ciudad Santiago de Chile

Santiago es una comuna de la ciudad homónima, capital de Chile. Es la capital de la provincia de Santiago. Fue fundada por Pedro de Valdivia el 12 de febrero de 1541 con el nombre de Santiago de Nueva Extremadura.
Corresponde al sector central de la ciudad, por ello es conocida como Santiago Centro, lo que ayuda a diferenciar la comuna de la conurbación del Gran Santiago. Alberga al centro histórico, los primeros barrios de la ciudad y los principales organismos del Estado.
Es la tercera comuna más poblada del país, solo por detrás de Puente Alto y Maipú, además de la más densamente poblada. Limita al norte con Independencia y Recoleta, al este con Providencia y Ñuñoa, al sur con San Joaquín, San Miguel y Pedro Aguirre Cerda, y al oeste con Estación Central y Quinta Normal.

Los Barrios 

Barrios de comuna de Santiago





Transporte

Cuatro líneas del Metro de Santiago surcan por la comuna mientras que hay una que esta en proceso de construcción y dos en planificación. Tiene 22 estaciones.(Sin contar estaciones múltiples.)

Línea 1: Estación Central • Unión Latinoamericana • República • Los Héroes • La Moneda • Universidad de Chile • Santa Lucía • Universidad Católica • Baquedano

Línea 2: Puente Cal y Canto • Santa Ana • Los Héroes • Toesca • Parque O'Higgins • Rondizzoni • Franklin

Línea 3: Puente Cal y Canto • Plaza de Armas • Universidad de Chile • Parque Almagro • Matta

Línea 5: Quinta Normal • Cumming • Santa Ana • Plaza de Armas • Bellas Artes • Baquedano

Línea 6: Franklin • Bio-Bío

Dentro de las cuatro autopistas de la Red de autopistas de Santiago de Chile, surcan la comuna la Costanera Norte y la Autopista Central. La Avenida Libertador General Bernardo O'Higgins es uno de los ejes viales de mayor importancia de la comuna. También lo es la Avenida Vicuña Mackenna.


Superficie

 23.20 km²
El territorio esta completamente urbanizado desde fines del  siglo XIX.

Sitios de interés 

En la comuna de Santiago se concentran las actividades comerciales, financieras, administrativas y políticas del país.
El Palacio de La Moneda, sede del Gobierno, ubicado en la Plaza de la Constitución, se encuentra a cuadras del Palacio de Tribunales, sede de la Corte de Apelaciones de Santiago y de la Corte Suprema. El Congreso Nacional estuvo en la comuna hasta 1990, cuando fue trasladado a Valparaíso.
En esta comuna también se ubica la Bolsa de Comercio de Santiago y la mayoría de las casas centrales de universidades y bancos. Muchos edificios públicos son testimonio de la vida pasada del país, de las épocas de la dominación española y la independencia.
Existe un eje cultural conformado por la avenida Costanera Andrés Bello, que bordea el Río Mapocho desde el Museo Nacional de Bellas Artes, donde se encuentra el Mercado Central, la Estación Mapocho y la reunión de las avenidas La Paz e Independencia.

Límites

El territorio de la comuna corresponde a la extensión de la ciudad a fines del siglo XIX, que fue bordeada por el trazado cuadrangular del extinto Ferrocarril de Circunvalación,​ el denominado Anillo Central Metropolitano o Anillo de Hierro. (Camino de Cintura)

Norte: Independencia y Recoleta (río Mapocho).
Este: Providencia y Ñuñoa (Avenida Vicuña Mackenna).
Oeste: Quinta Normal y Estación Central (calles: General Bulnes, Presidente Balmaceda, Matucana, Exposición, Ramón Subercaseaux, San Alfonso).
Sur: Pedro Aguirre Cerda, San Miguel y San Joaquín (Avenida Centenario, Lindero sur del Complejo Judicial y Penitenciario de Santiago, Línea del ex Ferrocarril de Circunvalación).


Historia del Camino de Cintura: la frontera comunal  de Benjamín Vicuña Mackenna de Santiago

Se proyectó como una barrera  para regular el crecimiento urbano de Santiago, como una frontera clara, un límite urbano fuera del cual se prohibiera la construcción de calles y viviendas de manera tal que regulara el crecimiento de la ciudad. Medida que se haría efectiva realizando el Camino de Cintura, una suerte de circunvalación, que marcaría la diferencia entre Santiago urbano, y su periferia rural.
El  'Camino de Cintura' debía rodear el centro por sus cuatro costados: por las actuales Matucana, Exposición y Blanco Encalada por el poniente; Avenida Matta por el sur, Avenida Vicuña Mackenna por el oriente y Mapocho por el norte.
En torno suyo debían permanecer chacras y quintas, las que con una nutrida plantación de árboles.
El camino de Cintura sería el nuevo límite urbano y marcaría la diferencia entre la ciudad propia, sujeta a los cargos impuestos y beneficios del municipio, y los suburbios, para los cuales debería existir un régimen especial, menos oneroso.
Actualmente el camino de cintura constituye los limites municipales de Santiago centro.




9 de Septiembre de 2023

La escena gastronómica hace 50 años: Los últimos días de esplendor del centro de Santiago.

Restaurantes como Il Bosco que funcionaban día y noche, bares de hoteles como el City y salones para tomar el té como el Café Santos, entre otros tipos de locales, eran parte del ambiente culinario capitalino hasta los primeros años de la década del 70. El golpe de Estado no les fue indiferente, porque de alguna manera cortó una forma de desarrollar este rubro que jamás volvería.

Por Alvaro Peralta Sáinz
 

En una antigua entrevista que le realicé al fallecido crítico gastronómico César Fredes, en la desaparecida revista Capital, él recordaba sus años de periodista político durante el gobierno de la Unidad Popular y los bares y restaurantes que frecuentaba a la par del ejercicio de su profesión. Hablaba del Roxy Bar, el Chez Henry del centro de Santiago -frente a la Plaza de Armas-, el bar del Hotel Crillón y los Establecimientos Oriente, ubicados en la primera planta de los Edificios Turri, en Plaza Baquedano.
Solo nombres céntricos, con la excepción de El Parrón y la Hostería Providencia, que estaba donde hoy funciona la biblioteca municipal de esa comuna. A la vuelta del exilio venezolano de Fredes, en 1990, ya casi nada de eso existía, con excepción del bar del Hotel City, a cuadras de Plaza de Armas, “donde cruzábamos desde las oficinas del Diario Financiero cada vez que podíamos”, explicaba Fredes en la ya mencionada entrevista.
El periodista especializado en gastronomía Rodolfo Gambetti fue testigo in situ de lo que pasaba en el centro a inicios de los años 70. Explica que “todavía el centro conservaba parte del atractivo que en las décadas anteriores había tenido como fascinación y paseo obligado a los santiaguinos”.
Es que hasta 1973 el centro era una zona que en pocas manzanas concentraba todo tipo de locales, los que iban desde los salones como el Café Santos, hasta variados cabarets. Pasando también por bares, restaurantes, fuentes de soda y salones de baile con orquesta en vivo incluida.
Eran años en que muy poca gente acostumbraba a comer fuera. Por lo mismo, los recintos gastronómicos se concentraban en el centro, donde estaban la mayoría de oficinas públicas y privadas de la ciudad, con todos sus empleados. Además, la oferta de cine, teatro y otros espectáculos en la zona también contribuían con posibles visitantes a -antes o después de cada función- los locales de comida y bebida.

De todo un poco.

café santos


La verdad es que la lista de locales que funcionaban con gran éxito en el centro de la capital hasta septiembre de 1973 parece -además de diversa- interminable. Por solo mencionar algunos destaca el restaurante Sportman, ubicado en el piso 12 de un edificio de la -en ese entonces- calle Estado, tristemente célebre por ser el lugar donde murió cayendo al vacío el periodista Tito Mundt en 1971.
En la esquina de Estado con Agustinas, donde alguna vez estuvo la casa de La Quintrala, funcionó durante décadas El Pollo Dorado.
 “Lo más destacado de toda una época”, según Rodolfo Gambetti y descrito por Oreste Plath en su libro El Santiago que se fue como un sitio “conocido como ‘el fogón de la chilenidad’ por la decoración y la atención. Se ofrecía el aperitivo de la casa a base de ron que lo presentaban en una naranja con una pajuela y luego venía ‘el pollo dorado’, que era la espacialidad, con un surtido de ensaladas. Típico era el postre de mote con huesillos. Todo se consumía entre la euforia de cuecas y tonadas”.
Se comenta que El Pollo Dorado fue uno de los primeros restaurantes que se especializó en recibir turistas extranjeros, los que por esos años no eran numerosos, pero que en este lugar podían hacerse una peculiar idea de lo que era este país, su comida y su música.
Donde no llegaban turistas pero sí muchísimos oficinistas era al Bar Black and White, ubicado en la histórica Casa Colorada. Hacia la calle Bandera la cosa se ponía más seria. Mal que mal, con la Estación Mapocho en pleno funcionamiento, se comentaba que esta calle era lo más cerca que se podía estar de Valparaíso en Santiago gracias al servicio de trenes.
Así las cosas, no pocos hablaban del “Barrio Chino” de Bandera. Por ahí funcionaba el Zeppelin, uno de los cabarets más famosos de esa época. Pero tal vez el más renombrado e icónico local del centro de Santiago por esos años era Il Bosco, ubicado en la Alameda entre Estado y San Antonio, un café y restaurante que funcionaba día y noche sin parar. Fundado en 1947 por Salvador Majhuan y los hermanos Luis y Atilio Bosco, por este lugar pasaban una y otra vez políticos, periodistas, vedettes, cantantes, oficinistas, comerciantes, detectives y prácticamente todos los que trabajaban o se divertían por esos años en el centro.



Si bien Il Bosco cerró sus puertas definitivamente a inicios de los 80, lo cierto es que después del 11 de septiembre de 1973 nunca logró ser el mismo de antes. Las largas épocas de toque de queda lo fueron mermando hasta hacerlo desaparecer. Al final, la historia de este restaurante que nunca cerraba puede ser el mejor reflejo de lo que pasó en el centro tras el golpe de Estado.

Los hoteles y algo más en el centro

A diferencia de lo que sucede actualmente, durante el gobierno de la Unidad Popular los hoteles más destacados de la ciudad también se ubicaban en el centro de la ciudad y, por lo mismo, eran lugares importantes en la escena gastronómica local.
“Los lugares de gran nivel eran pocos”, precisa Rodolfo Gambetti, agregando que “el Hotel Crillón, con aire europeo, seguía siendo el lugar elegido para onces y cenas de categoría, mientras que el Hotel Carrera ponía un nivel con más estilo, con su comedor en la terraza, piscina y su restaurante clásico, el Copper Room, que daba hacia la calle Agustinas”.
Más que como alojamiento, estos hoteles -incluido también el City- eran recintos habituales para almuerzos, onces, comidas y “recepciones” de todo tipo que por esos años aún se estilaba a montar en el centro de la ciudad. De ahí hacia abajo la lista corría con a lo menos una decena de hoteles de todo tipo, que también contribuían al ritmo diurno y nocturno del Santiago Centro de esos años.
Ahora bien, vale la pena destacar también lugares aledaños al centro como Providencia y el Barrio Bellavista. En este último lugar funcionaba desde los años veinte el restaurante Venecia, famoso por su ilustre parroquiano y vecino Pablo Neruda y convertido en un clásico del fin de semana -paseo al zoológico incluido- durante décadas. Mientras tanto, en la vecina Providencia y como patente reflejo de la lenta pero segura expansión de la ciudad hacia el oriente, destacaban los ya mencionados El Parrón y la Hostería Providencia, además de los clásicos München y La Cascade.


El desaparecido y clásico “El Parrón”.

También en Providencia, pero al norte del Río Mapocho y con malos accesos aún, en 1970 abrió sus puertas el Hotel Sheraton, en rigor la primera cadena internacional de hoteles en tener operaciones en Chile. Sin embargo debido a su ubicación, los rumores de una posible expropiación por parte del gobierno de Salvador Allende y la misma situación económica del país su consolidación no llegaría hasta fines de la década siguiente.
Bien lejos del centro, y en extremos opuestos, estaban dos negocios que gozaban de excelente salud por esos años. El Pollo al Coñac en La Dehesa, que funcionaba con gran éxito desde la década del 60, y en Maipú estaba El Chancho con Chaleco, más específicamente en la calle Ramón Freire.
Eran tiempos en que una visita a cualquiera de estos locales se convertía casi en una aventura que tomaba todo un día y que estaba reservada solo para quienes tuviesen, obviamente, el dinero para solventar un almuerzo o comida familiar, pero algo no menor también, que tuviesen auto para llegar a estos alejados recintos.
Pero mal no les iba, porque como sentencia Rodolfo Gambetti, por esos años “la comida chilena dominaba”. Y hablando de comida chilena, un lugar que llama la atención en este período era La Enoteca, ubicada en el Cerro San Cristóbal y que partió en 1971 como un restaurante que buscaba fomentar la cultura vitivinícola. Según informaciones de prensa de la época, la idea fue importada desde Europa por el mismísimo Jacques Chonchol, ministro de agricultura de la Unidad Popular, quien habría conocido un recinto similar en un viaje al viejo continente. La idea era tener un restaurante de mantel largo pero que ofreciera exclusivamente vino chileno. Y algo de eso se hizo, incluso hasta un par de años después del golpe de Estado.

¿Foráneos?

Hace cincuenta años, encontrar restaurantes especializados en comida extranjera era casi una quimera. “No existía más que un lugar para la comida peruana y uno o dos locales chinos, aunque había más posibilidades en cocina italiana o española”, rememora Rodolfo Gambetti, refiriéndose a locales como Los Chinos Pobres, del Barrio Brasil y el restaurante Hong Kong, ubicado hasta hoy en las primeras cuadras de Avenida Vicuña Mackenna, más clásicos como Le Due Torri o Pinpilinpausha, que por esos años funcionaban en el centro.
Y en el centro también estaba -primero en la calle Miraflores y luego en otras direcciones cercanas- el Club Peruano de Santiago, el único restaurante que por esos años ofrecía comida del país vecino en la capital. Eso sí, sus parroquianos eran principalmente peruanos residentes en Santiago.
En resumen, poco y nada de comida extranjera se podía comer en la capital chilena hacia los inicios de la decada del setenta. Aún estaban lejos los fenómenos -el chino, el peruano y el del sushi- que vendrían posteriormente en la ciudad.
En cuanto a los sabores de inspiración alemana, al ya mencionado München se sumaban en esos años otros comedores de ese estilo, aunque más bien dedicados al sandwich, como la Fuente Alemana y el Bierstube, en las inmediaciones de Plaza Baquedano. Aunque hay que reconocer que sus años de gloria y fama de verdad, vendrían un poco después. Además, en plena Plaza de Armas fucionaba -en el Portal Fernández Concha- el Quick Lunch Bahamondes, lugar que trajo los hot dogs a Chile y que sobrevive hasta la actualidad con el nombre de El Portal.

Otra época del centro capitalino

Las comparaciones suelen ser odiosas y en este tema aún más. Es que comparar la escena actual de la gastronomía en Santiago con lo que sucedía en la capital durante los años de la Unidad Popular parece un sinsentido, porque se trata de panoramas totalmente diferentes.
Actualmente, el escenario gastronómico concentra su oferta más consolidada principalmente entre la zona oriente de la ciudad y también en sus malls, con diversos grupos empresariales (chilenos y extranjeros) detrás de varios de estos negocios. Además, muchos de sus cocineros son hombres y mujeres muy conocidos en los medios. Hay restaurantes de todo tipo y nunca se habían abierto tantos locales en la ciudad como sucede en la actualidad.
Hace cincuenta años la oferta, además de estar acotada fundamentalmente al centro de la ciudad, era pequeña y poco diversa. Nadie hablaba de cocineros, con suerte de los dueños de los locales. Por otra parte, más que el ocio era la actividad comercial y política (alrededor del  edificio del Congreso Nacional proliferaban distintos tipos de bares y restaurantes) de los santiaguinos la que ayudaba a llenar locales. No había crítica gastronómica, asociaciones gremiales, escuelas de cocina ni una verdadera preocupación por el tema como se hace ahora.
Podríamos decir que todo era más simple, casi inocente. En los años posteriores al Golpe, y por distintas razones, una serie de hechos fueron refundando la escena gastronómica nacional y luego chilena. Egresarían los primeros cocineros profesionales del Inacap, se crearía ACHIGA y gente fundamental como René Atklin y Hernán Eyzaguirre entrarían de lleno en escena. Sin embargo, algo ya no tenía remedio.
El centro de la ciudad y su oferta sintieron el impacto del golpe de Estado y los posteriores años de toque de queda y restricciones varias. Fue, para algunos, el tiro de gracia para una buena cantidad de manzanas céntricas y una bohemia que tuvo varias décadas de gloria. Es cierto, muchos restaurantes volvieron a funcionar con cierta normalidad tras semanas e incluso meses después del Golpe, si embargo, ya nada fue lo mismo. Tal como pasó con tantas otras cosas en Chile.  



miércoles, 21 de abril de 2021

Cafetería, restaurante Blue Jar.



Cafetería, restaurante Blue Jar.


En el centro de la comuna de Santiago está, café restaurante Blue Jar, el estiloso café de fachada azul que abrió hace más de 10 años en la esquina de  paseo peatonal Amanda Labarca con calle Moneda (a una cuadra del Palacio Presidencial)
Es el preferido de quienes trabajan en el centro. Tanto que es común ver a ministros tomando algunas de las tazas de café de grano de Etiopía o Colombia que tanto los caracteriza.
Ahí tienen varias opciones de desayunos, pero uno de los más pedidos es el llamado “Blue Jar”, que cuesta  $ 4.900 e incluye un exquisito huevo a la copa a medio partir, para que así puedas sacarle parte de la cáscara y condimentarlo con sal y pimienta. Lo acompañan con unas tostadas de pan de masa madre (es decir fermentado naturalmente) que pueden ser de harina blanca o integral. Ojo con los platos con caras de animales, entre ellos un chancho o un perro, en que lo sirven. Son perfectos para que no se derrame.
Cuando termines el huevo podrás seguir con la mitad de una palta y con un vaso de jugo de naranja recién exprimido.
Otra de las buenas opciones es el Blue Jar Granola ($ 4.500) que consiste en un bowl de granola casera y endulzada con miel, yogur griego, trozos de plátanos, una buena cantidad de arándanos y frutos secos. Exquisita.
Para los más golosos hay un Bagel con salmón ahumado y queso crema sobre tostadas ($ 6.500) que es exquisito ir a probar entre las 8 AM y 12.30 PM, el horario del desayuno.


Café Haití


La historia del Café Haití en Chile es la de un ícono santiaguino, fundado en 1951 en Ahumada 140, que popularizó el espresso y el cortado con su barra única y meseras en minifalda, convirtiéndose en un punto de encuentro histórico y parte de la cultura chilena, aunque no tiene relación con el país caribeño, más allá del nombre, ya que su origen es italoamericano.

Origen: Fundado en Chile en 1951 por inmigrantes italianos, con raíces en Milán desde 1947.
Pionero: Introdujo el café express y el concepto de barra única en Santiago, diferenciándose de los cafés tradicionales con mesas y sillas, aunque luego evolucionó a incluir "cafés con piernas".
Icono Cultural: Su local de Ahumada 140 se volvió un punto de encuentro emblemático en el centro de Santiago, mezclando oficinistas, políticos y turistas.


Diario Impreso
La más "antigua" de las vendedoras del Café Haití
La Tercera
14 abr 2012

Rebeca Fernández trabaja desde 1982 en el tradicional local del Paseo Ahumada. En esa época, junto a una docena de compañeras y tras la remodelación de la barra del recinto, inauguró la moda de los vestidos cortos para servir sus revitalizantes brebajes.



UNA de las personas más contentas con que por fin vuelva el frío a Santiago es Rebeca Fernández, la más "antigua" chica de los cafés del centro aún activa desde 1982. A los 18 años debutó detrás de la barra del Haití, en pleno Paseo Ahumada, arrancando suspiros y propinas con su vestido apretado y corto y su largo pelo rubio en un moño. Debe haber servido miles de tazas de café. Cuando comenzó era un invierno frío y lluvioso. Desde entonces sabe que "con calor nadie toma café en Santiago". Y que, en cambio, "mientras más frío haga, más suben las ventas". "Nunca había tomado café. Ni trabajado. Venía a probar. Pensé que duraría tres meses, pero me quedé 30 años", cuenta. Hoy todavía sirve café expreso en la misma barra.

En el invierno de 1982, el Mapocho amenazaba con desbordarse en Plaza Italia y correr por la Alameda. Los olores de la humedad se templaban con el aroma del expreso en Ahumada 140. Pero ellas también eran noticia. Todo el mundo miraba a la docena de chicas tras la remodelada barra del Café Haití, pues pese a existir desde 1947 en la galería de Bombero Ossa, en los 80 inauguró la moda de los vestidos cortos para servir café en su local de Ahumada. Rebeca cuenta la osadía: "Todos nos miraban, pero algunas chicas acortaban el vestido que nos daba la empresa para recibir más propinas". Todavía lo hacen. Algunas aumentan el ingreso. Otras, no. "Porque el café que ellas hacen...", dice, haciendo una mueca de mal sabor. Prepara un cortado tras otro con una rapidez admirable. Su café es amargo, áspero, duro. Si no fuera por el azúcar y las piernas.

Rebeca ha ido madurando con sus clientes que conoce de memoria. Saluda a algunos hasta de nombre y apellido. Otros la van a ver desde hace 30 años. La miran y muy pocos se fijan en el líquido que toman. Ella ha visto la evolución de los cafés del centro.

"En los 80", rememora Rebeca, "venían los abogados de tribunales, corredores de Bolsa, los ejecutivos de Quiñenco, los empleados de las oficinas del Grupo Matte (arriba de Ahumada 140), los profesionales de la Compañía de Teléfonos", dice.

Ninguno permanece hoy en el centro: las empresas se fueron a "Sanhattan", los accionistas corren papeles por internet y la mayoría de los abogados se trasladó al Centro de Justicia. "Por eso el estilo cambió", cree ella, "y surgieron como espuma los cafés con piernas: populares, con chicas más osadas y ropa interior. Era lo que quería el público que quedó en el centro". Cuando empezaron, mucha gente se confundía con ellas. "Para eso, les decía: 'Vayan a la galería de aquí a la vuelta'".

En 1994, el comerciante y ex dirigente estudiantil de los años 70, Miguel Angel Morales, abrió el local Barón Rojo, en Moneda al llegar a Tenderini, con las primeras chicas en bikini.

Fue tal su éxito, que rápidamente se replicaron locales semejantes por las galerías y escondrijos del centro. Pronto chocaron, sin embargo, con los alcaldes y las normativas.

Multa tras multa, redada tras redada, no fue sino hasta el 2002, bajo el mandato de Joaquín Lavín, que se zanjó la permanente disputa y se hizo una ordenanza específica para estos locales (vitrinas polarizadas, horarios diurnos, prohibición de venta de alcohol y de ejercicio de la prostitución).

Hoy, hay 191 registrados sólo en Santiago Centro y cerca de 4.000 en toda la capital, según la llamada Asociación de Cafés con Piernas de la Región Metropolitana.

Las ventas de Rebeca bajaron notoriamente por la competencia. Su público disminuyó en edad. En estatus. En exigencia. Nadie previó que los cafés atendidos por mujeres semidesnudas se convertirían en característica del centro de Santiago a nivel mundial.

El fenómeno duró hasta 2005. Ese año cerró las puertas el Barón Rojo y su famoso "minuto millonario", cuando las vendedoras se quitaban parte de sus ya diminutas tenidas. El último local se emplazó en la esquina de la calle Mac Iver con Agustinas, casi frente al Teatro Municipal.

Lo más curioso del boom del café en estos 20 años es que apenas aumentó el consumo por persona en Chile. De 1 kg per cápita que se consumía en 1990, creció sólo a 1.200 gramos hacia 2010, según cifras de los importadores. Sólo un 20% más.

"Eso es porque durante todos estos años no les ha importado el café que toman. Les importan las piernas", dice riendo Juan Mario Carvajal, importador de café en grano y certificador de baristas (preparadores de café gourmet) por parte de la SCAE, Speciality Coffe Association of Europe, la Fifa del café mundial.

"En los locales con o sin piernas llevan años bebiendo un brebaje que apenas se parece al café", dice Carvajal. "Pero de un modo u otro, la moda instaló un estilo, abrió un interés", remata.

Rebeca cree que aún seguirá unos cuantos años más sirviendo en el Haití. "Mientras conserve la figura", dice. Intuye que más allá de esa frontera donde reposan sus capuccinos y las monedas, hay un mundo de cafés cada vez más sofisticados. Lo que no sabe es que ella, como un astronauta con un traje espacial diminuto, dio los primeros pasos para los chilenos en ese planeta nuevo. Aromático y oscuro.



domingo, 11 de abril de 2021

Café Torres de Santiago de Chile.

Soledad  Garcia  Nannig; Maria Veronica Rossi Valenzuela; Francia Vera Valdes
Café Torres de Santiago de Chile.

Soledad  Garcia  Nannig; Maria Veronica Rossi Valenzuela; Francia Vera Valdes


Confitería Torres, o también Café Torres, es una cadena de restaurantes ubicada en Santiago, la capital de Chile. Es uno de los restaurantes más antiguos del centro de Santiago que aún continúa funcionando.
Su especialidad es la cocina chilena, desde platos autóctonos —con variedades que incluyen diferentes carnes, mariscos y verduras— hasta dulces tradicionales del país.

Historia

La Confitería Torres fue fundada en 1879 por el mayordomo José Domingo Torres y desde 1904 se ha ubicado en el Palacio Íñiguez, en la Alameda Bernardo O'Higgins.​ En septiembre de 1910, como parte de las celebraciones del Centenario de Chile, en el local se realizó el vermú de honor al cuerpo diplomático invitado a los festejos patrios.
Desde sus inicios, el lugar ha servido como centro de reunión para los políticos e intelectuales chilenos, como los presidentes Federico Errázuriz Echaurren y Arturo Alessandri Palma, y el escritor Joaquín Edwards Bello. En dicho restaurante, se creó el sándwich Barros Luco,​ que consiste en un pan con carne y queso fundido, nombrado en honor al presidente Ramón Barros Luco, quien era un asiduo comensal del local. En el mismo restaurante, según cuenta una de las leyendas alusivas, fue creado el trago típico denominado «cola de mono».
En 1959, la Confitería Torres fue adquirida por Bartolomé Alomar, quien modernizó sus servicios. Al igual que a inicios del siglo XX, el lugar continuó siendo punto de reunión para intelectuales y políticos, contando al presidente Eduardo Frei Montalva entre sus comensales más reconocidos.
En 2009, se inauguró una sucursal ubicada en el interior del Centro Cultural Palacio de La Moneda,​ y en 2010 abrió una nueva sede en la avenida Isidora Goyenechea, en el Barrio El Golf de la comuna de Las Condes.




Spartacus 


La actriz Ivana Baquero, de la  serie de televisión Spartacus: House of Ashur. 









domingo, 13 de diciembre de 2020

Cerro Primo de Ribera.


Cerro Primo de Rivera.



Panórámica del cerro;

El cerro Primo de Rivera —llamado anteriormente cerro Errázuriz— es un cerro aislado en la comuna de Maipú, en Santiago de Chile, que fue inaugurado como parque el 5 de abril de 1984.

Fue bautizado así en honor al coronel del ejército español Joaquín Primo de Rivera y Ortiz de Pinedo, quien usó este lugar como puesto de mando del ejército Realista durante la Batalla de Maipú, llevada a cabo el 5 de abril de 1818, tras la cual se decidió la Independencia de Chile.

El acceso al cerro Primo de Rivera

Por Decreto Supremo núm. 66 del 22 de febrero de 1991, este cerro fue declarado Monumento Nacional en la categoría «Monumento Histórico»Debido a su ubicación, en el antiguo Paradero 15 de avenida Pajaritos,​ también es conocido como cerro Los Pajaritos o, más informalmente, Cerro 15. Cercanos a él, por el norte, se encuentran la Autopista del Sol y el Zanjón de la Aguada, y por el sur, la estación Santiago Bueras de la Línea 5 del Metro de Santiago.  Desde que fue acondicionado y abierto al público como parque por el alcalde Gonzalo Pérez Llona, en él se desarrollan diversos eventos deportivos, culturales y religiosos. Entre estas actividades se encuentran la Misa de Gallo —cada 24 de diciembre— y las fondas municipales durante las Fiestas Patrias. 

Durante la gestión del alcalde Herman Silva, el 9 de septiembre de 2000, se inauguró una cruz metálica de diecinueve metros de altura y veinticuatro toneladas de peso con la figura de Jesús calada en ella.3​ Esta estructura fue posicionada en la cima del cerro de tal manera que una de sus caras mirase hacia el Templo Votivo de Maipú.

Biografía

Joaquín Primo de Rivera y Ortiz de Pinedo fue coronel de infantería del ejército español. Combatió en la Guerra de Independencia de España y como jefe de Estado Mayor de la segunda expedición de Mariano Osorio a Chile. Capturado tras la Batalla de Maipú fue detenido en la Provincia de San Luis, donde murió al participar de un intento de fuga según dice la explicación de los hechos de sus asesinos.



Primo de Rivera.


"Escudo partido: 1º de oro con un león rampante de gules; medio cortado de oro, un águila de sable. 2º de plata con cuatro fajas ondeadas de azur."


La familia Primo de Rivera es una de las grandes familias de nobleza de España y sus raíces se remontan hasta el siglo XVII y prácticamente la mayor parte de sus miembros han sido militares y políticos.

Enrique Primo de Rivera (1621-1707), padre de:

Pedro Patricio Primo de Rivera (1680-?), padre de:

Joaquín Primo de Rivera y Pérez de Acal (1734-1800), gobernador de Maracaibo, padre de:

Joaquín Primo de Rivera y Ortiz de Pinedo (1786-1819), coronel español, combatió en la Guerra de Independencia de España y en la campaña contra el Ejército de los Andes en Chile.

José Primo de Rivera y Ortiz de Pinedo (1777-1853), militar y senador español, padre de:

Rafael Primo de Rivera y Sobremonte (1813 - 1902), militar, gobernador de Puerto Rico y senador.

Fernando Primo de Rivera y Sobremonte (1831 - 1921), militar y político.

Miguel Primo de Rivera y Sobremonte (1826-1898), padre de:

Fernando Primo de Rivera y Orbaneja (1879-1921), militar.

Miguel Primo de Rivera y Orbaneja (1870-1930), militar político y dictador español. Padre de:

José Antonio Primo de Rivera y Sáenz de Heredia (1903-1936), político español durante la Segunda República, fundador de la Falange Española, partido político de corte nacionalsindicalista.

Pilar Primo de Rivera y Sáenz de Heredia (1907-1991), Jefa de la Sección Femenina de la Falange Española.

Miguel Primo de Rivera y Sáenz de Heredia (1904-1964), Ministro de Agricultura.

Fernando Primo de Rivera y Sáenz de Heredia (1908-1936), padre de:

Miguel Primo de Rivera y Urquijo (1934-2018), alcalde de Jerez de la Frontera (1965-1971), padre de:

Rocío Primo de Rivera Oriol (1967), periodista y escritora.



España

¿Por qué en Italia sirven un vaso de agua con el café? La explicación detrás de una tradición que deberíamos copiar.


Al contrario de lo que muchos piensan, este vaso no está destinado a limpiar el paladar después de un trago de café, sino a beberse antes de degustarlo

Ana Plaza

30 Dic, 2025 

En Italia, el café es mucho más que una bebida. Es un producto al que rendir culto, un sabor para catar y un momento de ceremonia y tradición. En el país transalpino, todo lo que rodea a este grano se erige como parte de la cultura, del ADN y de la forma de ser de los italianos. Desde la selección, la mezcla o el molido de los granos hasta la preparación del café, así como la forma de servirlo en la mesa.

Hay un pequeño detalle que sorprende a todo aquel que visita su península y que se anima a sentarse en una terraza a disfrutar de un espresso. Siempre se sirven con un vaso de agua como acompañante, un detalle de la casa que ni siquiera hemos de pedir, porque ya viene de serie. ‘¿De dónde viene esta costumbre?’, se preguntarán estos visitantes. La respuesta tiene mucho que ver con la tradición, por supuesto, pero también con la ciencia.

Son muchos los que creen que este trago de agua es para enjuagar la boca después de beber el café, a fin de reducir el regusto amargo que este deja. O incluso porque hay a quienes el café les da sed. Pero nada más lejos de la realidad. Cuando un café proviene de un grano de calidad, tratado correctamente y sin tuestes torrefactos, este no provoca sabores amargos desagradables, ni tampoco deja la boca seca.

Limpiar el paladar para disfrutar del buen café

Este vaso de agua, en cambio, se sirve para beber antes de empezar a sorber de nuestra taza de café recién hecho. “El agua se toma antes del café para preparar el paladar, para limpiar la boca. Vamos preparando las papilas gustativas para degustar al máximo el sabor y el aroma del café”, subrayan, por ejemplo, desde la cuenta de Instagram Familia Davanti, al frente de varios restaurantes italianos en Madrid.

La experta en café de especialidad Ana Basabe explica a 'Infobae España' en qué consiste el café de tueste torrefacto.

El objetivo, por lo tanto, es limpiar el paladar de los restos de otras comidas y bebidas que puedan alterar nuestra percepción a la hora de saborear un buen café. Además, este trago previo evita la sequedad bucal, lo que alteraría nuestra percepción del sabor. Con este método, es más sencillo percibir los matices y aromas de un buen café, especialmente si es un café de origen o especialidad.

Pero dar un buen trago de agua no solo mejora la degustación del café, sino que también ayuda a nuestro cuerpo a digerir mejor esta bebida, manteniendo el equilibrio hídrico en el organismo. Dado que el café tiene un ligero efecto diurético, tomar agua con él ayuda a evitar la deshidratación.

Beber este vaso de agua con o sin gas es una cuestión de gustos. La ciencia dice que las burbujas podrían ayudar a limpiar mejor el paladar de los sabores y aromas de los alimentos consumidos con anterioridad. Pero existe el riesgo de que su efecto sea demasiado intenso y que el gas llegue a adormecer ligeramente las papilas gustativas, perjudicando así el disfrute del café.


sábado, 4 de julio de 2020

Locales comerciales del centro de Santiago.

 Un local comercial típico del paseo Huérfanos, es Domino.




La fuente de soda "Dominó", fue fundado  el año 1952 con su primer local en calle Agustinas, y que ahora cuenta con varios locales en operación directa -sin franquicias. El fundador de la cadena, Pedro Pubill, pretendía ofrecer una fuente de soda al estilo americano, a la que bautizó con el nombre del juego de fichas que jugaba su familia.







Cultura Dominó

Los restaurantes de la marca tienen una serie de códigos, conceptos y “gritos” que son únicos en todos sus locales. Estos son:

Suave: Para pedir una menor cantidad de agregados Dominó.
Cargado: Para pedir en mayor cantidad de alguno de los agregados.
Abajo: Para que un agregado vaya abajo del resto. 
Arriba: Para que un agregado vaya sobre el resto. 
Dorada: Para que la salchicha pase por la plancha a 180°.
Al Rojo: Para que el pan venga más caliente de lo normal.
Al Medio: Para que un completo o sándwich venga partido en dos mitades.
A la Cruz: Para que algunos de los sándwiches venga cortado en cuatro partes.
Completo Falso: Para que un completo venga sin salchicha.
De la Mano: Para pedir dos productos en el mismo plato.
Otra voz: Para corregir un pedido cantado en forma errónea.
En Ambulancia: Para que el producto sea preparado con urgencia.
Algunas de las frases más típicas del lenguaje que utilizan los trabajadores de la fuente de soda son: ¡Suave el tomate!¡Cargado a la américa!​ o ¡Suave la mayo!

Historia

Pedro Pubill, el fundador de Dominó, quería ofrecer una fuente de soda de estilo americano y la fundó con el nombre del juego de fichas que jugaba su familia cada fin de semana.
En 1952, Pedro Pubill decide abrir el primer local de Dominó en la calle Agustinas 1016, comuna de Santiago. Convirtiéndose en el local más emblemático de la cadena de comida, le sigue el local de Isidora Goyenechea 2930 en la comuna de Las Condes y el del Mall Vivo Imperio en Agustinas 833, comuna de Santiago.
En 2006 Dominó abre su primera sucursal en región, instalándose en Puerto Montt.
En 2009 instauran el Día Nacional del Completo junto a la celebración del Aniversario N°57 de Dominó.
En 2018 crearon el Club Dominó, una aplicación que permite acumular puntos y entregar beneficios exclusivos a los clientes.
En 2019 lanzaron su nueva categoría DomiNot, el primer completo vegano.
En 2020 crean la DomiBox, una caja para armar los completos de Dominó en la casa con todos los ingredientes que utiliza la fuente de soda. También, el mismo año se convierten en el primer restaurante en Chile con una certificación internacional por “Certified Humane”, quienes garantizan que los huevos a utilizar provienen de productores certificados que cumplen los estándares de bienestar animal.


6.-La comuna de Quinta Normal.

Escudo de Armas Quinta Normal es una comuna ubicada en el sector norponiente de la ciudad de Santiago, capital de Chile. Fue fundada en 1915...