martes, 13 de abril de 2021

El Barrio Franklin.


El Barrio Franklin.


Soledad  Garcia  Nannig; Maria Veronica Rossi Valenzuela; Francia Vera Valdes


El Barrio Franklin es un sector comercial del sur de la comuna de Santiago, en Chile.

Este histórico barrio comercial concentra 4500 establecimientos,​principalmente talleres, pequeñas empresas, comercio minorista y depósitos de fábricas.​ Es un centro popular de gran actividad comercial en el que se ofertan productos y servicios como comida criolla, muebles, ropa y antigüedades. Cada una de estas actividades tiene una ubicación determinada. Cerca de dos mil de los locales son talleres e industrias pequeñas que dan trabajo a más de 10 mil personas.
Sus ferias abren sábados, domingos y festivos desde las nueve de la mañana y desde la calle Franklin hasta la calle Bíobío. Un promedio de 30 000 personas visita a diario el barrio.

Historia

Su prosperidad y fama se relacionan con la construcción del Matadero en 1847,​aunque cerró sus puertas durante la crisis de 1979. En 1982 los galpones fueron cedidos por la municipalidad santiaguina a los vendedores ambulantes, el barrio adquirió su importancia durante los noventa y hoy lo recuerdan más de veinte carnicerías que se ubican en un recinto techado. Se vio muy afectado durante la crisis económica en 2009, donde cerca de 800 locales se vieron obligados a cerrar.
Este también posee una gran variedad de productos y servicios que acompañan nuestra historia, por ejemplo artículos de guerra como medallas, relojes o armas, de gran valor para coleccionistas.

Persa Biobío

La calle Placer entre las calles San Diego y San Isidro, es la que alberga la mayoría de los denominados "Persas", locales comerciales que ocupan antiguos galpones que servían como recintos de operación para empresas textiles extintas, y que en distinto grado de formalidad ofrece productos de todas las variedades posibles.
El persa Víctor Manuel, en la esquina de la calle homónima con Placer, es el más antiguo, con casi tres mil locatarios, y en donde es posible encontrar antigüedades, revistas, discos de vinilo, repuestos en general, comida rápida y otros artículos de distintas épocas y categorías.
El persa Nuevo Placer, único de los galpones con el trámite de recepción final municipal vigente, ofrece principalmente artículos computacionales para notebooks, tablets, computadores y celulares. También ofrece comida rápida y otros productos como series anime o videojuegos. Cuenta con 200 locales vigentes. 
Casi el total de los artículos ofrecidos es nuevo, con garantía, y todos los locales deben obligatoriamente entregar boleta de venta por sus productos; además de contar con varios locales con posibilidad de pago en crédito o débito, a través de Redbanc.
El Persa Biobío cuenta con 300 locales en los que se venden muebles, artículos eléctricos, ropa y herramientas. También ofrece productos nuevos y varios medios de pago. Se reconoce fácilmente y es uno de los más cercanos entre las estaciones Bío Bío y Franklin del Metro de Santiago.
En la esquina de Placer con Arturo Prat se localiza el Mall del Mueble, o "Las Gangas", con gran surtido de artículos para el hogar, algunas tiendas de ropa usada, música, electrodomésticos y línea blanca.
En diciembre de 2009 se inauguró el nuevo Persa Paseo Santa Rosa, con un total de 500 nuevos locales comerciales de antigüedades, libros, computación, ropa, patio de comidas y estacionamientos. El recinto está ubicado en la manzana compuesta por las calles Santa Rosa, Placer, Bio Bio y Víctor Manuel. El nuevo mercado persa tiene una superficie aproximada de 10 000 m².

Lugares de tradición.

Los restaurantes más antiguos del barrio son "El Manchado" de 1920, visitado por intelectuales, políticos y artistas, también "El Rey de los Tallarines", fundado en 1950, cuyos cuadros que adornan las paredes son el sello del local.
En el sector hay veinte posadas que ofrecen a módicos precios una gran variedad de platos de comida chilena. También se destaca, entre las cocinerías de aquel barrio, la "Olla de Goma", ubicada en calle Franklin esquina Germán Riesco, la cual provee a sus clientes comida típica. 
En el Barrio Franklin también se encuentra el local "Espacio Flor" situado en calle Arauco esquina Berta Fernández, que se caracteriza por ofrecer una sabrosa dieta mediterránea-chilena casera que le ha hecho alcanzar prestigio por tratarse de platos de gran calidad a precios populares.

Conclusión.

Vive una experiencia inolvidable en uno de los barrios de comercio popular más tradicionales y pintorescos de la capital, ubicado en el sector sur de la comuna de Santiago.
Adentrarse en Franklin significa tomar contacto con un tesoro popular de la capital, conectado con la historia y el patrimonio que sigue viviendo en más de 4 mil puestos de distinta índole.
Su origen se remonta a mediados del siglo XIX, cuando la instalación del  Matadero comenzó a generar una intensa actividad comercial y el sector, enmarcado por las calles Franklin, Placer, San Francisco y Magallanes, se consolidó como el acceso sur de Santiago.
La actividad presente en sus calles, tuvo un importante auge a mediados del siglo XX, con la instalación de locales comerciales y establecimientos que le otorgaron un sello bohemio, como Dance Club, Las Tres B, el Club de La Unión y el León, que debía su nombre a Arturo Alessandri Palma, quien mandaba a su chofer a diario a buscar el pan amasado y la leche para su desayuno.
En la actualidad, los visitantes pueden tomar contacto con un polifacético mercado popular y masivo, donde es posible encontrar  muebles, zapatos, antigüedades y vestuario; disfrutar la gastronomía popular chilena presente en pequeños locales e interactuar con sus típicos personajes.
Los invitamos a conocer más sobre este atractivo barrio, a través de la Guía del Barrio Franklin, un proyecto de la Fundación Patrimonio Sustentable, que reúne emprendimientos que ejemplifican la diversidad gastronómica, cultural, vintage, vinilo, de diseño y natural del barrio.

Comentario.

El barrio Matadero-Franklin de Santiago se formó en torno a la calle San Diego, continuación hacia el sur de la Alameda de la Cañadilla o avenida Independencia. Su urbanización comenzó con la instalación del Matadero Público, en calle Franklin, en 1847. Ese año, Antonio Jacobo Vial y Formas vendió y luego donó terrenos a la Municipalidad de Santiago, la que edificó allí el centro de faenamiento y distribución de carnes. Paralelamente, Vial construyó en sus cercanías la Población Matadero, el primer conjunto de viviendas urbanas del sector.
Hacia 1900 el Matadero y su vecindario tenían una importante población y, pese a su lejanía del centro, el barrio era considerado como subdelegación urbana. No obstante, tenía muy mala fama, debido a la delincuencia, las pestes y epidemias. En efecto, los hombres del Matadero eran vistos como pendencieros e insensibles al dolor ajeno por su trabajo de cuchilleros.
Por otra parte, la vivienda era de mala calidad y estaba conformada por conventillos y ranchos, donde los trabajadores vivían hacinados y bajo pésimas condiciones de higiene. Esto, sumado a que el límite sur del sector deslindaba con el Zanjón de la Aguada, un ancho canal de aguas insalubres, favoreció el surgimiento y la propagación de epidemias de viruela, cólera y tuberculosis que rápidamente se expandían al resto de la ciudad.
A inicios del siglo veinte hubo algunas iniciativas estatales para modificar esta situación, específicamente a partir de la construcción de poblaciones obreras higienizadas. La primera de ellas fue la Población Huemul, inaugurada en 1911, y luego la población Matadero, abierta el año siguiente, entre las calles Santa Rosa por el poniente, San Isidro por el oriente y Placer por el sur. Estas poblaciones confirmaron el carácter popular del sector, donde desde finales del siglo XIX se establecieron talleres e industrias. Por su cercanía con el Matadero, muchas de ellas estaban dedicadas al rubro de las curtiembres y el calzado. Sin embargo, la más importante fue la Fábrica Nacional de Vidrios, que ocupaba una manzana completa y contaba con un organizado movimiento sindical. Como testimonio de esa época quedan novelas como La mala estrella de Perucho González, de Alberto Romero.
Desde mediados de siglo, en el barrio comenzó la expansión de un antiguo rubro: el comercio ambulante. En respuesta a la crisis económica de 1929, la gente salió a calles a vender sus productos, originando el llamado 'mercado persa'. Este fenómeno creció con el cierre del Matadero en la década de 1970 y con la crisis económica de 1982, llevando a la aparición de extensos galpones para el regateo. En los años '90, fueron techados grandes patios que extendieron el mercado persa hasta San Diego, confirmándolo como uno de los centros comerciales más importantes de Santiago.



Spartacus 



La actriz Ivana Baquero, de la  serie de televisión Spartacus: House of Ashur. 






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