García Huidobro de acuerdo a las recomendaciones de los oficiales de la Real Casa de Moneda de Madrid, a la que asistió a diario por más de un año para aprender el manejo de una ceca, mandó fabricar todas las herramientas e instrumentos necesarios ocupándose el talla mayor de la ceca de grabar las matrices, treinta en total, para piezas de uno hasta ocho escudos. Contrató además el chileno a Manuel de Ortega, "tallador y practico en todas las oficinas de la casa", quien a cambio de trasladarse a Santiago con toda su familia recibiría mil pesos fuertes al año.
Las matrices estuvieron listas el 15 de diciembre de 1743, con lo que pudo iniciarse el viaje. Una vez en Cádiz García Huidobro remitió un testimonio al Real y Supremo Consejo con la lista de todo lo que estaba a punto de embarcar para así dar fe de haber cumplido con su parte del contrato, recibiendo a cambio la escritura de obligación debidamente firmada.
Por razones del clima Ortega así como un ensayador contratado para ir a Chile, Joseph Saravia, que no llegó a ejercer por haber fallecido en Santiago antes de iniciarse las operaciones de la fábrica, no pudieron embarcarse en el "Santiago el Perfecto" en que viajó todo el material y el flamante tesorero. Estos, por lo expuesto, embarcaron días después con tan mala suerte que fueron capturados por piratas y luego desembarcados en Lisboa de donde García Huidobro debió gestionar, gracias a sus contactos, que fueran llevados al Brasil.
García Huidobro y los instrumentos llegaron a Buenos Aires el 15 de julio de 1745 y siguieron de allí a Santiago donde adquirió un local para la construcción de la fábrica en la actual calle Huérfanos. El costo total del herramental, matrices contratas y transporte "hasta ponerla en términos de obrar" en Santiago fue, según indica el mismo tesorero, de más de cuarenta y cuatro mil pesos. El edificio, incluyendo el terreno fue tasado en 1769 por el alarife de la ciudad en "poco más de once mil pesos".
La construcción de la casa de moneda y el tener todo a punto, inclusive el nombramiento y preparación de los oficiales y empleados tomó un buen tiempo y recién el 10 de setiembre de 1749 pudo acuñarse la primera monedas, una pieza de cuatro escudos con e busto de Fernando VI.
Fue primer superintendente de la ceca Martín de Recabarren y ensayador, por la muerte de Saravia, traído por García Huidobro de España, el abogado José Larrañeta, a quien Saravia le había enseñado el oficio. Como escribano se desempeñó Juan Bautista de Borda.
Como había previsto el virrey tiempo antes, el problema de la nueva casa de moneda fue la falta de pastas por lo que tuvo que contentarse con operar tan sólo desde el mes de octubre hasta abril, y durante este tiempo se logró acumular suficiente oro de los particulares para formar un total de unas seis partidas que se acuñaron y entregaron al tesorero.
Una comprobación hecha a fines de 1770 demuestra que la producción de la ceca desde su fundación, en setiembre de 1749, hasta esa fecha fue de 77,344. marcos, cinco onzas y cuatro ochavas, y que también se habían producido en todo ese tiempo una pocas partidas de plata. Las monedas de oro santiaguinas durante el período de la administración particular de García Huidobro correspondió a los reyes Fernando VI y Carlos III aunque debe anotarse que al probar la volante de la ceca en 1749 se notó que los retratos no salían con el relieve muy claro por lo que el 20 de setiembre se pidió una explicación al grabador Manuel de Ortega y Balmaceda quien opinó que el flan era muy grande, la volante muy débil y los troqueles muy profundos. A causa de lo dicho se decidió que se pusiesen en la volante los troqueles traídos de España correspondientes a Felipe V y con fecha 1744.
A las cinco de la tarde de ese día se procedió a acuñar se llegaron a acuñar cinco o seis piezas de 4 u 8 Escudos con los troqueles traídos de inicialmente de España. También es interesante anotar que en los años 1754, 1758 y 1759 se produjeron monedas de un real en la primera y última fecha señalada, y de dos reales en 1758, con el busto de Felipe V y el nombre de Fernando VI. Las monedas de oro de Carlos III se comenzaron a producir en 1760.
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