jueves, 3 de septiembre de 2020

Fuente Bicentenario y Monumento a José Enrique Rodó.

                                                                      "Primera vez vi

fue con el señor Pino
Mi gran maestro de arte"

parque 

estatua 


El monumento a Rodó (1944)

La creación del monumento en homenaje al intelectual uruguayo José Enrique Rodó de Tótila Albert no pasó desapercibida para nadie. Ya un año antes de su finalización, el viernes 5 de marzo de 1943, el periódico uruguayo El Plata informaba, junto a tres fotografías del proyecto, sobre el avance en la construcción de la estatua. Asimismo, un mes antes de su inauguración, el diario La Nación reconoció en las figuras esculpidas de "Ariel" y "Calibán" el sello de la amistad entre Chile y Uruguay y, en Albert, al responsable de una "hermosa obra artística" ("En octubre próximo se inaugurará en Santiago monumento a Enrique Rodó". La Nación. Santiago, 25 de septiembre, 1944).
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El acto de inauguración del monumento se realizó el 12 de octubre de 1944 en el Parque Gran Bretaña, actualmente conocido como Parque Balmaceda, ubicado en la comuna de Providencia, Santiago. Dicho acto contó con la presencia de figuras de la política chilena y del Embajador Extraordinario de la República de Uruguay, Dardo Regules. En la ocasión, según escribió El Mercurio de Valparaíso, el alcalde de la comuna, Rafael Vives, "se mostró muy complacido de haberle correspondido a la comuna de Providencia, la honrosa misión de guardar la escultura del ilustre pensador uruguayo, José Enrique Rodó" ("En brillante ceremonia fue inaugurado ayer el monumento al pensador José Enrique Rodó". El Mercurio, Valparaíso. 13 de octubre, 1944).
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No obstante la aprobación que el monumento alcanzó entre las autoridades y en la prensa, el mismo día de la ceremonia, el diario El chileno lo criticó abiertamente por considerarlo "una burda escultura carente de toda expresión artística. Esta 'obra' de arte fue y es criticada por El chileno porque constituye un desacato a la ilustre personalidad de José Rodó" ("Hoy se inaugura un adefesio". El chileno. Santiago, 12 de octubre de 1944). Del mismo modo, el periódico El Imparcial recogió la opinión de Juan Errázuriz Echeverría, quien atacó la obra "que con justicia censura la opinión pública en general, pues en ella no solo se perciben a primera vista sus defectos sino que da una impresión grotesca de conjunto, no habiendo en ella gracia ni fuerza de expresión" ("¿Una obra maestra?" El Imparcial. Santiago, 10 de octubre, 1944).

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Por otro lado, el escritor Alberto Ried, luego de la inauguración del monumento, hizo hincapié en las características estéticas que alejaban el trabajo de Tótila respecto de manifestaciones escultóricas "miméticas". En el diario Las Últimas Noticias escribió: "Para comenzar, es preciso tomar en cuenta que este discutido artista ha conseguido, por fin, emancipar a tan difícil arte del servilismo realístico y pedestre en que la escultura criolla y monumental se hallaba encharcada" (Ried, Alberto. "El Monumento a Rodó es una gran obra de arte". Las Últimas Noticias. Santiago, 18 de octubre, 1944).
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Otros escritores también defendieron el Monumento a Rodó. Raúl Cuevas escribió un artículo alabando la creación de Tótila Albert: "Nuestra ciudad amplia y de ventanas que se miran hacia un muro de nevadas cordilleras, entre rosas y verdeguear de fiesta, muestra la gracia del primer monumento digno y espléndido. Nada puede cercarlo, de otra cosa, que admiración, por su sentido de creación, por la vigorosa expresión de sus figuras, por la calidad vibrante y animada de sus rasgos, en que las fuerzas del mal sostienen, entre dolor y materia doblegada, a lo grande y noble, que Ariel simboliza, para derramarlo en su obra alentadora de América" (Cuevas, Raúl. "Ariel y Calibán". La Segunda. Santiago, 20 de octubre, 1944).
Alejado de las polémicas que suscitó su obra, Tótila Albert llevó registro fotográfico de las etapas del proceso de creación del Monumento a Rodó, desde sus primeras maquetas hasta su instalación en el Parque Gran Bretaña.
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Al frente de la Fuente Bicentenario del Parque Balmaceda, en la comuna de Providencia, se encuentra una escultura que probablemente has visto muchas veces, pero de la cual puede que no conozcas tanto. Se trata de un homenaje a José Enrique Rodó, un importante escritor y político uruguayo que, a través de sus libros, buscaba destacar los valores de la cultura latonoamericana.

Sin embargo, ¿cómo se transmite este mensaje en la escultura? ¿Quiénes son y qué representan los personajes?

Tótila Albert Schneider fue uno de los artistas chilenos de la llamada “Generación de Becarios de 1928” y uno de los primeros en transformar la escultura en términos de ejecución -al cambiar la técnica del vaciado por la del tallado directo- y representación. El origen germano de sus padres lo llevaría en 1915 a perfeccionarse en Alemania, donde habría llegado en medio de la Primera Guerra Mundial.
Tótila viviría en Berlín durante el período de entreguerras, una época de profusa producción cultural en el que la escultura pasaría por momentos fundamentales tanto en el ámbito teórico, en el área del monumento conmemorativo, en la influencia de la pintura expresionista y en la figura que trabajó Rodin. Todas estas son temáticas que podemos ver en el monumento que hizo en honor al escritor y político uruguayo, José Enrique Rodó, ubicado en el Parque Balmaceda de Providencia.
En el marco de las construcciones de gran escala, como la Costanera y la canalización del río Mapocho, que se realizaban en la comuna de Providencia durante los años 40, la alcaldesa Alicia Cañas, encargó instalar el “Homenaje a José Enrique Rodó” en un costado de las Torres del Tajamar. El importante intelectual uruguayo del modernismo latinoamericano, es conmemorado por medio de “Ariel” (personaje de Shakespeare utilizado por Rodó) en referencia a una de sus obras publicadas a principios del siglo XX dedicada a la juventud de América para que comprendieran los peligros del utilitarismo.
La pieza muestra un estilo formalista, pero renovado, y preocupada de los planteamientos de la teoría de la escultura sobre la forma y la mirada, realizados en aquella época, un estilo que no se concentra en los detalles sino que más bien privilegia la totalidad: la obra es pensada y construida en base a una unidad que se abre al espacio. La escultura se presenta tensionada, en tanto quiere representar una lucha; “Calibán”, que representa el materialismo, lleva el peso de Ariel, quien asciende, en representación de lo espiritual, lo bello y lo bueno.

José Enrique Rodó

(Montevideo, 1871-Palermo, 1917) Escritor uruguayo. Fue colaborador de Los Primeros Albores y fundador, junto con Martínez Vigil y Pérez Petit, de la Revista Nacional de Literatura y Ciencias Sociales (1895). Fue diputado a Cortes por el Partido Colorado (1902 y 1907) y se trasladó a Europa en 1916 como corresponsal de Caras y Caretas. Considerado como uno de los mayores ensayistas del modernismo hispanoamericano, es autor de Ariel (1900), en que propuso el idealismo espiritualista como rasgo de defensa cultural de los países de Hispanoamérica frente al creciente dominio EE UU, de Motivos de Proteo (1909), obra de filosofía moral, y de El mirador de Próspero (1914), recopilación de ensayos sobre escritores hispánicos. Otras obras a destacar son La novela nueva (1897), Liberalismo y jacobinismo (1906) y Nuevos motivos de Proteo (1927).
Rodó murió en el olvido en un hotel de Palermo (Sicilia) el 1 de mayo de 1917, a los 45 años de edad, no siendo trasladados sus restos a Montevideo hasta 1920.

Influencia

Los ensayos de Rodó, marcados por la defensa del americanismo y la crítica a la cultura norteamericana, tuvieron una extraordinaria difusión. Su tersa prosa y su agudo pensamiento han influido en el pensamiento de varias generaciones de toda América: el movimiento latinoamericano de la Reforma Universitaria, iniciado en 1918, lo consideraba uno de los «maestros de la juventud».

miércoles, 2 de septiembre de 2020

Memoria visual de una nación (Metro de Santiago).

Un mapuche joven mira hacia sus ancestros, mitos y modos de vida (izquierda); El sol desmembrado que anuncia la tragedia (centro); a la derecha, avanza el Dios de la Guerra con el puño en alto y abajo de este los caballos y yelmos de los conquistadores.

Memoria visual de una nación es un mural realizado por el pintor chileno Mario Toral, de 1200 metros cuadrados, temáticamente dividido en dos partes: Pasado y Presente,​ que corresponden a los sectores oriente y poniente de la estación Universidad de Chile a nivel de los andenes, separados por la mesanina. La gran pieza pictórica recrea como una «verdadera narración visual»​ la historia general de Chile, rescatando sus hitos más significativos desde la mirada del artista, quien desarrolla una obra heredera de la tradición muralística latinoamericana, fundada en el México de comienzos del siglo XX.
En 2011, la editorial de viajes turísticos Lonely Planet nombró a la estación Universidad de Chile una de las 10 «más artísticas del mundo»,​ siendo la única seleccionada de Latinoamérica.

El Dios de la Guerra.


Proyecto MetroArte

La materialización de Memoria visual de una nación surge a través de la iniciativa MetroArte, la corporación cultural de Metro S.A. que promueve las instalaciones de obras de gran formato en las estaciones del metro de Santiago.​ Tras su fundación en 1993, se invitó «a los artistas más representativos del país a crear propuestas que permitan enriquecer, a través del arte, los espacios públicos que se ubican en las estaciones del Metro». Interior urbano, del artista Hernán Miranda, fue la primera en ser inaugurada, en 1993.​
Ese mismo año, Mario Toral, mientras residía en Nueva York, fue invitado por MetroArte para crear un mural en la estación Universidad de Chile. Como comenta el pintor, tuvo una inmediata fijación «en la Historia de Chile como tema». «Era una manera de reencontrarme con mis raíces después de estar tanto tiempo ausente, (como) también de narrarla de una manera que todos nos viéramos representados en ella», explicó.

Investigué dos años, viajando por el país, leyendo y entrevistando a historiadores, poetas y representantes de nuestros pueblos originarios. Después de eso, entre 1995 y 1998, trabajé en los talleres de Neptuno, donde se construyó una estructura metálica que replicaba a la estación de la Universidad de Chile y los 1.200 metros cuadrados que iba a pintar.
Mario Toral.

Un mapuche de rodillas ante la rama de su árbol sagrado,
el canelo, ensartada en un corazón de animal.

Representación de la fecundidad, símbolo del nacimiento de América
 (centro); Creación del mundo según la mitología mapuche (derecha),
Muestras de la vida natural de los indígenas (izquierda).

Creación del mundo según la mitología mapuche

La cruz con la que llegaron los conquistadores; la Crucifixión
 sobre las montañas; abajo, al fondo, el arcoíris de la esperanza.

Galvarino (centro), Caupolicán en el suplicio de la pica (derecha),
Batalla entre españoles y mapuches (izquierdas).

Caupolicán en el suplicio de la pica

Memoria visual de una nación, estación Universidad de Chile.

Mascarón; caracolas.

Tributo a nuestro océano

«...Dios nos guía y lo que sucedes es siempre lo mejor
que pueda suceder» (de una carta a su esposa).

Fragmento de Los conflictos con el antiguo friso citando a Brecht

En la foto: Fusilamiento de Portales; Vida y muerte en las minas de carbón; y Masacre en la escuela Santa María de Iquique (friso bajo las dos escenas precedentes); a estas tres pinturas siguen: Suicidio de Balmaceda; Ley Maldita Bombardeo de La Moneda; bajo este: Martirio de Rodrigo Rojas y Carmen Gloria Quintana (friso), Matanza del Seguro Obrero; Capitán Popper, cazador de onas (friso).


Los murales tienen notas con explicaciones del mismo Toral, que han sido colocadas en unas especies de pizarras en la estación, con pequeñas fotos de los paneles y de sus escenas, para que el pasajero interesado se pueda orientar en las pinturas y su significado (el texto que sigue está basado en dichas notas y los entrecomillados en esta sección son citas de ellas).
En el centro de los Antiguos pobladores, homenaje a los indígenas que habitaban el territorio de lo que hoy es Chile, hay una representación de la fecundidad, "imagen repetida" en las culturas de Mesoamérica y el Imperio incaico, que simboliza "el nacimiento de América, homenaje a la continuidad de la vida"; la calavera con alas que está abajo es "representación mitológica, del sur de Chile, sobre la muerte. La imagen de la mujer pariendo, que a veces es representada por un hombre, tiene rayos o formas diagonales que organizan la composición de este panel".

Creación del mundo según la mitología mapuche

En su extremo derecho, la creación del mundo que, según señala Toral, la mitología mapuche considera obra de dos serpientes: Mai-Mai y Ten-Ten, que también lo destruyeron. La cabeza es la de Pillán dios de los volcanes y del fuego, deidad "benevolente que protege a los hombres". El ave de piedra es un choroy, 'que con su aparición marca el cambio de las estaciones'; se pueden ver también un rehue o tótem mapuche, con sus siete peldaños para subir al cielo y una figura de piedra que representa al guerrero araucano, puesto que la guerra es "la actividad más noble de la raza".
"Lleva una representación de la clava, objeto de hueso o piedra, símbolo de la investidura del toqui o jefe; hay asimismo escenas de la vida cotidiana, cuerpos en un río, cactus, conchas. Hacia el centro, arriba, una mujer mapuche juega con sus trenzas y una flor. Un cántaro de greda con cabeza de pájaro como ejemplo de la alfarería diaguita".

A la izquierda de la diosa pariendo, una pintura sobre la vida de los indígenas, la caza, la pesca. 
Al final, "los conflictos por los espacios de la caza, pesca, recolección de piñones, que terminan en la guerra. Un cuerpo clavado con flechas, un muerto ya hecho carroña que devora un ave de rapiña".
Este panel tiene frisos que describen la vida de los onas y alacalufes; se muestra la mujer-pez y las "extrañas pinturas corporales y las fogatas donde sancochaban sus alimentos y se calentaban, lo que hizo a la expedición de Magallanes llamas a estos lugares Tierra del Fuego".
El friso central ilustra la importancia de la araucaria y su fruto, el piñón, como alimento de los mapuches. Una machi o chamán y el resultado de sus maleficios: cuerpos contrahechos, habilidad de causar dolor físico.
El friso del extremo izquierdo es un homenaje a la tradición oral mapuche y diaguita con dos epigramas mapuches —Las piedras y el piñón, las estrellas y el viento son gente de antes; Ahora di con firmeza, yo el hombre, aún permanezco— y uno diaguita: Es la guerra; es un arcoíris negro que avanza.
La Adoración del canelo muestra una clava magnificada con relieves y figuras humanas en dirección radial; un joven reza de rodillas frente a la rama del canelo, árbol sagrado de los mapuches, ensartada en un corazón de animal.

Sobre El encuentro, Toral explica:
 "Un gran sol desmembrado anuncia la tragedia de la guerra por venir, guerra que se extenderá hasta avanzada la República. Un mapuche joven, un mocetón, dirige su mirada hacia sus ancestros, sus mitos y modos de vida. A sus pies está el cultrún, tambor sagrado. Los rodean los símbolos de su raza, las dos serpientes, el cetro de mando, las máscaras talladas. Al otro lado viene el Dios de la Guerra con el puño levantado. Los yelmos, las lanzas y los caballos de los conquistadores".

La conquista posee una composición similar al panel Antiguos pobladores; en el centro, aparece Galvarino a caballo con los brazos cortados. "De sus muñones cae sangre que riega la tierra y hacer brotar una planta. Una antorcha simbolizando la libertad se confunde con el sol. Un rehue, de cuyo rostro brotan lágrimas, representa el fin de un género de vida". Debajo de Galvarino hay un árbol de pergaminos con personalidades de la historia de Chile: Bernardo O'Higgins, Pedro de Valdivia, Camilo Henríquez, José Miguel Carrera, Galvarino, Lautaro, Inés de Suárez, José Gil de Castro, Manuel Rodríguez, Fresia, Caupolicán.

En el extremo derecho, Caupolicán sufre el suplicio de la pica, entre el paisaje árido de volcanes y cactus; en el friso bajo este, caballos, araucanos y una mano que escribe:
 «Yo Alonso de Ercilla», porque, como explica Toral, "las páginas de La Araucana han inspirado estos murales".
Al lado izquierdo, una batalla entre mapuches y españoles. "Cañones, perros, el caballo, la pólvora, el hierro de las lanzas de los conquistadores. Las flechas y mazas de los mapuches, atacando emboscados desde la sombra". El friso debajo de la batalla simboliza el poderío del imperio español, los blasones de Castilla, León y de los Habsburgos. En el centro, el padre Luis de Valdivia ayuda a un indio herido. Dos armaduras, en sentido inverso, representan con la cruz y la espada la duplicidad de la política de los conquistadores. En un pergamino, el comienzo del canto primero de La Araucana: «No las damas, amor, no gentileza…» Un sol negro está al centro de la composición.

En Crucifixión, una imagen de Cristo crucificado flota sobre las montañas del nuevo continente; "el idioma, la religión y el cruce de dos razas dan origen a un nuevo pueblo y a una nueva cultura. Un arcoiris simbiliza un futuro basado en la justicia social".

El texto que hay en la estación sobre Los conflictos prácticamente no contiene explicaciones de su simbología, pero sí de los acontecimientos históricos que refleja. Toral, que advierte que por razones estéticas los episodios no están en orden cronológico, confiesa que presenta escenas que hubiera preferido no tener que pintar, acontecimientos sangrientos que han dividido a los chilenos; pero el artista considera que su "deber moral recordarlas y hacerlas presentes" para contribuir a no repetir los errores del pasado.

A la izquierda Toral comienza con un episodio de 1837, el asesinato de Diego Portales; salta en la escena siguiente a la vida y muerte en las minas de carbón; bajo estas pinturas, un friso con la matanza de la Escuela Santa María de Iquique (1907); arriba, continuando hacia la derecha, el suicidio de Balmaceda (1891); el bombardeo de La Moneda (1973); el friso con el martirio de Rodrigo Rojas y Carmen Gloria Quintana, la Ley Maldita (1948, arriba); Matanza del Seguro Obrero; Capitán Popper, cazador de onas (friso).

El friso bajo la escena del bombardeo del palacio presidencial tiene una historia especial: el episodio vivido por Quintana y Rojas —quemados por una patrulla militar en 1986— que Toral quería poner allí, fue censurado y, en su lugar, se pintó un texto de Bertolt Brecht: ¿Qué ganamos con levantar hermosos edificios, fabricar aviones veloces, artefactos que llegan a otros planetas, si no tenemos hombres felices que viajen y los habiten?
​ Dieciséis años después de la inauguración del mural, el 13 de diciembre de 2015, el friso original ocupó el lugar que le correspondía.
La pintura Arturo Prat rememora "la gloriosa hazaña" de combate de la Esmeralda, el 21 de mayo de 1879. "Desde ese día entra a la historia de nuestro país como el héroe por antomonasia, respaldado por una vida ejemplar como padre de familia y defensor de los principios que juró respetar", escribe Toral.
Para su Homenaje a la poesía Toral dice que seleccionó a cuatro escritores "cuya obra alcanza hondas repercusiones en el alma de los chilenos: Pablo Neruda, con su visión total del hombre latinoamericanao, Vicente Huidobro por su vuelo multifacético y la novedad de su palabara, Gabriela Mistral por sus sabor a tierra antigua y contenedora en su obra de los sentimientos más básicos y constantes de la naturaleza humana, y finalmente, a Pablo de Rokha, Vulcano estruendoso, súmmum de la chilenidad".

Señala Toral que ha representado la voz de estos escritores encontrando paralelos de sus poemas con su obra visual como pintor:
 "Un árbol hunde sus raíces en la tierra, se transforma en piedras; a tavés de resquicios acechan rostros humanos (Torres de Babel). Prometeo roba el fuego de los dioses e ilumina a los cuerpos que se liberan de la materia (Mujeres y piedras). Sobre el mundo flotan cubos transparentes de rostros inexpresivos, cautivos del progreso material (El mundo del futuro). Icaro cae al mar Egeo al derretirse sus alas por su deseo de llegar al sol (Prisioneras de piedra y gente en lucha)".
Además, quiso que estuvieran presentes también la poesía popular y el folklore. "El alma del pueblo que se hace cuerpo en la arcilla moldeada por manos campesinas en Pomaire y Quinchamalí, cerámica con oloor a humo que represnta a los animales del campo con sus atributos físicos bien observados y decorados con la filigrana de sus diseños blancos. La vitalidad auténtica de la provincia, que converva mejor sus tradiciones que los citadinos, encuentra su máximo representante en la figura de Violeta Parra, que en sus canciones, poesías y tapices rescata un mundo de tradiciones olvidadas".


Tributo a nuestro océano

El friso con "flores, plantas y una figura de brazos abiertos quiere simbolizar esa admiración que ojalá se manifestar en respeto por la convervaciones de nuestro patrimonio natural de árboles, lagos, ríos y océano".
Isla de Pascua, "una puerta hacia otras culturas diferentes de las del mundo occidental", complementa el panel anterior. La escena representa el momento en que el nadador llega, salvando la distancia de dos kilómetros, al islote de Motu Nui y, siendo el primero en coger el huevo del pájaro manutara, otorga al jefe de su clan el don de gobierno de la isla por un año.
En el Tributo a nuestro océano Toral pintó un mascarón de proa que corta las olas azules del Pacífico. "Su líquida presencia baña desde los hielos de los glaciares de Tierra del Fuego hasta los desiertos del Norte, dando origen a leyendas de sirenas, barcos fantasmas y algas de poderes milagrosos. Una torre construida de moslucos y caracolas simboliza nuestra vocación marítima, así como la inagotable fuente de riqueza que contiene el océano si respetamos los sabios ciclos de la naturaleza", explica el artista.​


Mario Toral Muñoz (Santiago, 12 de febrero de 1934) es un pintor, fotógrafo y grabador chileno.

Biografía

A los 16 años se estableció en Buenos Aires, Argentina, lugar en donde reunió el dinero necesario para matricularse en la Escuela de Bellas Artes de Montevideo, Uruguay.​ En el año 1957 se radicó en Francia, en donde estudió en la Escuela de Bellas Artes de París.
Entre los años 1973 y 1992 vivió en Nueva York, en donde participó de diversas exhibiciones. De vuelta a Chile ejerció como profesor en la Pontificia Universidad Católica de Chile y como decano de la Facultad de Arte de la Universidad Finis Terrae.
Entre 1996 y 1999 realizó el mural «Memoria visual de una nación», ubicado en la estación Universidad de Chile del Metro de Santiago.6​ En marzo de 2001 se inauguró un mural de Toral en el salón de honor de la Casa Central de la Universidad de Chile. La obra tomó cerca de dos meses en ser terminada.
El 25 de septiembre de 2007 recibió la medalla de honor de la Fundación Pablo Neruda, como reconocimiento a su trayectoria.


Memoria visual de una nación

Memoria visual de una nación es un mural realizado por el pintor chileno Mario Toral, de 1200 metros cuadrados, temáticamente dividido en dos partes: Pasado y Presente,​ que corresponden a los sectores oriente y poniente de la estación Universidad de Chile a nivel de los andenes, separados por la mesanina. La gran pieza pictórica recrea como una «verdadera narración visual» la historia general de Chile, rescatando sus hitos más significativos desde la mirada del artista, quien desarrolla una obra heredera de la tradición muralística latinoamericana, fundada en el México de comienzos del siglo XX.



martes, 1 de septiembre de 2020

Monumento a Lidice en Santiago.



monumento

Lídice (Lidice en checo, Liditz en alemán) era un pueblo de Checoslovaquia (actualmente República Checa) hoy recordado por haber sido completamente destruido en la Masacre de Lídice, por las fuerzas de ocupación durante la Segunda Guerra Mundial en represalia por el asesinato del jerarca nazi Reinhard Heydrich.



Historia

El pueblo aparece mencionado en la literatura desde 1306. Antes de la industrialización del área, muchos de sus habitantes trabajaban en las minas y fábricas de los pueblos cercanos de Kladno y Slaný.

La masacre de Lídice

En 1942 SS-Obergruppenführer y General dePolicia. Reinhard Heydrich, ejercía como  Protector Adjunto de Bohemia y Moravia,  Director de la Oficina Central de Seguridad del Reich; Presidente de La Organización Internacional de Policía Criminal (INTERPOL)
En la mañana del 27 de mayo de 1942, se dirigía en su Mercedes Benz descapotable al Castillo de Praga en el sector de Holešovice, cuando fue atacado por dos guerrilleros de la resistencia checa, Jozef Gabčík y Jan Kubiš. Estos soldados, entrenados en el Reino Unido, habían descendido en paracaídas en diciembre de 1941, como parte de la Operación Antropoide.
El 4 de junio de 1942 Heydrich murió en el Hospital Bulovka de Praga, víctima de septicemia. Esto hizo enfurecer a Hitler, que ordenó al nuevo Protector  de Bohemia  y Moravia, Kurt Daluege, que hiciera lo necesario para encontrar a los asesinos. Como resultado de ello, los alemanes iniciaron una brutal campaña de represión en contra de la población civil checa.
De todas las operaciones de venganza, la más conocida es la ocurrida el 10 de junio. Ese día, fuerzas de seguridad alemanas rodearon el poblado de Lídice, bloqueando todas las salidas. Este pueblo fue escogido por ser uno de los más activos en contra de la ocupación nazi, y de allí procedía una gran cantidad de partisanos que se unieron a la resistencia. Al entrar al pueblo toda la población fue sacada de sus casas, separando a todos los hombres mayores de 15 años y llevándolos a un granero. Al día siguiente fueron fusilados. Otros 19 hombres y 7 mujeres que trabajaban en una mina cercana fueron llevados a Praga y también ejecutados. Las mujeres y niños restantes fueron enviados al campo de concentración de Ravensbrück, donde la cuarta parte de ellos murió en las cámaras de gas o a causa de los trabajos forzados. Los niños, por su parte, fueron llevados al gueto de la calle Gneisenau en Łódź (actual Polonia), donde fueron separados con criterios raciales. Los que podrían ser objeto de "arianización" fueron enviados a Alemania, mientras que los 82 restantes fueron asesinados en el campo de exterminio de Chelmno. El poblado fue destruido y totalmente arrasado. Un documental original, realizado por los soldados alemanes, ha sobrevivido como testimonio de la masacre.
En total, 340 habitantes del pueblo fueron asesinados (192 hombres, 60 mujeres y 88 niños). Lo mismo le sucedió a otro pequeño poblado llamado Ležáky dos semanas después: los hombres asesinados, las mujeres enviadas a los campos de concentración y los niños "arianizados" o enviados a las cámaras de gas. El resultado final de la represión por la muerte de Heydrich fue de 1300 personas, entre partisanos, altos dirigentes checos y víctimas circunstanciales, como los habitantes de Lídice.


Poco después de la destrucción del pueblo, varios localidades en diversos países fueron renombrados, en su nombre con el objetivo de que el nombre de Lídice siguiese estando vivo. Ademas se construyeron monumentos en su recuerdo.
En 2009, un pasaje en la comuna y ciudad de Santiago de Chile fue rebautizado como "Lídice" gracias a las gestiones del Círculo Chileno-Checo y la Embajada de República Checa en Chile, en honor a esta tragedia. Monumento y una placa conmemorativa  que explica la tragedia se encuentra en la esquina del pasaje y la calle San Antonio.



Los niños de Lídice

La orden es borrar Lidice del mapa, literalmente. Se profana el cementerio, se asolan los huertos, se incendian todos los edificios y se vierte sal en la tierra para asegurarse de que nada crecerá en ella... No debe quedar ningún rastro, ni siquiera el espacio que ocupó el pueblo”.

Parece una cita extraída de una novela. Y lo es... aunque también corresponde a una horrorosa realidad.
La novela es “HHhH”, cuyo críptico título corresponde a una frase en alemán, que se traduce como “El cerebro de Himmler se llama Heydrich”, del francés Laurent Binet. La realidad es la implacable venganza determinada por Hitler contra una pequeña localidad de la antigua Checoslovaquia (hoy República Checa) tras el asesinato de Reinhard Heydrich, en 1942.
El tema ha sido tratado en recuentos históricos, en novelas y llevado al cine y a la TV. Binet, que recibió el Premio Goncourt a una primera obra, en “HHhH” se aproxima al tema desde el punto de vista de un joven –él mismo, sin duda- que conoce el episodio de boca de su padre y luego se apasiona por profundizar en la historia.

El resultado es un notable estudio sobre política (las motivaciones del atentado), patriotismo (las razones de quienes lo perpetraron o prestaron su ayuda) y el poder enloquecido del régimen de Hitler, que encontró en Heydrich su mejor y más implacable verdugo.
La historia culminó el 27 de mayo de 1942, cuando Jozef Gabcík y Jan Kubiš, dos paracaidistas enviados desde Londres, atacaron el elegante Mercedes-Benz descapotable en que viajaba Heydrich, el “protector” de Bohemia. Se estimaba que el ataque contra un personaje tan odiado fortalecería la resistencia que hasta el momento casi no existía en Checoslovaquia. Incluso –y algunos responsabilizan de ello a Churchill- hay quienes creen que las represalias, por duras que fueran, serían el mejor incentivo para los patriotas.

Lo que no se sabe es si contaban con una reacción tan brutal.
El curriculum de Heydrich desborda sangre y violencia. Organizó de la Noche de los Cristales Rotos, creó los Einsatzgruppen (comandos de exterminio de judíos) y lideró la conferencia de Wansee, donde se oficializó la “solución final”. Pero lo que siguió a su muerte, unos días después del atentado, superó toda previsión. Hitler pidió inicialmente que se exterminara a diez mil personas (lo normal en la “aritmética” nazi era cobrar la vida de diez rehenes por cada soldado alemán muerto). Finalmente le bastó con arrasar Lidice y dar muerte o deportar a sus 500 habitantes, incluyendo mujeres y, por lo menos, 88 niños.

No hay manera de medir el efecto del atentado al interior del país. Pero sí es evidente que el mundo entero de conmovió. Hasta hoy Lidice es un símbolo del horror de la violencia nazi en el mundo entero.
En Chile, en 1944 se bautizó con este nombre un pasaje, en la calle San Antonio, entre Esmeralda y Santo Domingo. Hace tres años se inauguró allí un “luche” gigante de metal, elaborada por Filip Carrasco Haman, artista de ascendencia checa.Su propósito es que esos niños asesinados no sean olvidados.



Inauguran monumento en honor a víctimas del Nazismo.
 09 de junio de 2009
monumento

El 10 de junio de 1942, las huestes nacionalsocialistas alemanas rodearon el pequeño poblado de Lídice, en la otrora Checoslovaquia, hoy República Checa, cerrando todas sus salidas. La población fue sacada de sus casas, separando a todos los hombres mayores de 15 años. Al día siguiente caerían ejecutados.
Mujeres y niños fueron enviados a campos de exterminio, la mayor parte encontrando la muerte en cámaras de gas o trabajando forzadamente. Algunos niños fueron separados con criterios raciales para ser sometidos a la “arianización” en el seno de familias “arias”. Debían ser convertidos a la misma ideología que saqueó sus vidas y confiscó sus seres.
Ya han pasado 67 años desde aquel funesto día en que Lidice desapareció con sus 340 habitantes, hecho que aún es conmemorado con profundo dolor en la República Checa y el mundo. Con el fin de recordar a la sociedad la lección histórica que supone el atentado de los totalitarismos contra la libertad y la dignidad humanas, el Círculo Chileno Checo y la Embajada de la República Checa realizarán una ceremonia en la que se inaugurará una obra de arte elaborada por el artista de ascendencia checa, Filip Carrasco Haman. Se trata de un luche gigante, construido en metal, que será instalado en el piso para recordar a aquellos niños que resultaron víctimas de la acción nazi.

La inauguración se llevará a cabo este miércoles 10 de junio, a las 11 horas, en el Pasaje Lídice de la calle San Antonio, en Santiago Centro (entre Esmeralda y Santo Domingo).
Al acto asistirá su excelencia el embajador Zdenìk Kubánek, representantes de la Municipalidad de Santiago y miembros de la comunidad checa en Chile.
Por trabajos de construcción que se emprenderán en el lugar, la obra deberá ser instalada provisoriamente y luego retirada mientras se culminan obras planificadas en el lugar. Una vez terminados los trabajos, el monumento será instalado de manera definitiva y permanente.

lunes, 3 de agosto de 2020

Elecciones de los consejeros metropolitano de Santiago.


Introducción. 


El Consejo Metropolitana de Santiago, encargado de hacer efectiva la participación de la ciudadanía regional, es un órgano de carácter normativo, resolutivo y fiscalizador, dentro del ámbito propio de competencia del Gobierno Regional. 

Tiene su sede en la capital regional, la ciudad de Santiago de Chile, donde desde 2023 funciona en un edificio propio, ubicado en calle Morandé 93 esquina Moneda (cercano al Palacio de la Moneda).


Está integrado por 34 consejeros elegidos por sufragio universal en votación directa, en las 11 circunscripciones en que se divide la región, que duran 4 años en sus cargos y pueden ser reelegidos. El consejo regional, por mayoría absoluta de sus integrantes en ejercicio, elige un presidente de entre sus miembros. 

El presidente del consejo dura cuatro años en su cargo y cesa en él en caso de incurrir en alguna de las causales de cese en cargo de consejero regional, por remoción acordada por los dos tercios de los consejeros regionales en ejercicio o por renuncia aprobada por la mayoría de estos.


Erico Dióscoro Primitivo Rojas Campos (Molina, Maule, 18 de mayo de 1950) es un músico y político chileno. Fundó el colectivo Los Guachacas en 1997, que promueve la cultura urbana homónima e inauguró la Cumbre Guachaca en 1998.​ Es consejero regional desde 2018 y representa a las comunas de Santiago, Recoleta, Independencia, Quinta Normal, Cerro Navia y Lo Prado.

El consejo regional está compuesto, para el periodo 2018-2022, por:

11 circunscripciones

Santiago I Norponiente 

Las comunas de Conchalí, Huechuraba, Pudahuel, Quilicura y Renca.

  • María Saa Díaz (PPD)
  • Macarena Escala Carrasco (RN)
  • Carlos Norambuena Castro (UDI)

Santiago II Centro.

Las comunas de Cerro Navia, Independencia, Lo Prado, Quinta Normal, Recoleta y Santiago.

  • Noemi Martínez Díaz (RD)
  • Álvaro Lavín Aliaga (UDI)
  • Celín Moreno Cruz (RN)
  • Dioscoro Rojas Campos (PS)

Santiago III Poniente. 

Las comuna de Cerrillos, Estación Central y Maipú.

  • Cristian Rubio Haring (PS)
  • Mario Cortés Allen (RN)
  • Jazmín Aguilar Ortiz (Comunes)

Santiago IV Nororiente. 

Las comuna de La Reina, Las Condes, Lo Barnechea, Ñuñoa, Providencia y Vitacura.

  • Cristian Labbé Martínez (UDI)
  • Manuel Monckeberg Díaz (IND-RN)
  • Franco Sabat Fernández (RN)
  • Sofía Valenzuela Delpiano (RD)

Santiago V Suroriente. 

Comuna de La Florida, La Granja, Macul, Peñalolén y San Joaquín.

  • Claudia Hasbún Faila (CS)
  • Ruth Miranda Muñoz (RN)
  • Claudio Pardo Paredes (UDI)
  • Nelly Santander Marín (PS)

Santiago VI Sur.

Las comuna de El Bosque, La Cisterna, La Pintana, Lo Espejo, Pedro Aguirre Cerda, San Miguel y San Ramón.

  • Miguel Garrido Agüero (RN)
  • Fernanda Ortiz Guerra (PH)
  • Mónica Aguilera Sanhueza (PS)
  • Paulo Cañas Campillay (Comunes)

Cordillera.

  • Paola Chávez Madrid (RD)
  • Claudia Faúndez Fuentes (RN)
  • Milenka Caballero Verdugo (PS)

Maipo.

  • José Soto Sandoval (PDC)
  • Christopher Espinoza Oliver (RN)
  • Claudio Bustamante Gaete (UDI)

Chacabuco.

  • Carlos Escobar Paredes (PDC)
  • José Olavarría Rodríguez (UDI)

Melipilla.

  • Paula Garate Rojas (UDI)
  • Ramón Mallea Araus (PDC)

Talagante.

  • Felipe Berrios Ubilla (PS)
  • Rodrigo Cornejo Inostroza (UDI)



Las elecciones de consejeros regionales de Chile para el período 2014-2018 se realizaron el 17 de noviembre de 2013, en conjunto con la elección presidencial y las elecciones de diputados y senadores. En dicha ocasión fueron elegidos, en votación directa, los 278 miembros de los quince consejos regionales existentes en el país.
Esta elección fue la primera en su tipo en la historia de Chile, ya que anteriormente los consejeros regionales eran elegidos de manera indirecta, a través de los concejales de las comunas de cada región. Las cédulas electorales fueron de color verde.

Análisis

La Nueva Mayoría fue la triunfadora de la elección, imponiéndose con el 46% de los votos y superando ampliamente a la Alianza que logró el 32%. La coalición de centroizquierda obtuvo mayoría en todos los consejos regionales del país, con la excepción de la Araucanía que quedó en empate.
Entre las fuerzas políticas menores, la plataforma electoral de Marco Enríquez-Ominami, Si tú quieres, Chile cambia consiguió el 6,25% mientras que el PRI logró el 5,95%, avanzando ambas con respecto a las elecciones de concejales del año anterior.

Región  Metropolitana.

Santiago I

  • María Antonieta Saa PPD
  • Carlos Norambuena UDI
  • Carmen Romo PDC

Santiago II

  • Manuel Hernández PCCh
  • Celín Moreno RN
  • Álvaro Lavín UDI
  • Jaime Tohá PS

Santiago III

  • Luciano Pavez PPD
  • Catherine Barriga ILJ
  • Freddy Campusano PDC

Santiago IV

  • Franco Sabat RN
  • Karin Luck RN
  • Ignacio Ruiz-Tagle ILJ
  • Mariana Aylwin PDC

Santiago V

  • Héctor Rocha PPD
  • Rafael Izquierdo UDI
  • Elizabeth Armstrong RN
  • Eva Jiménez PDC

Santiago VI

  • René Díaz PPD
  • Miguel Ángel Garrido RN
  • Jaime Fuentealba PS
  • Rodolfo Seguel PDC

Chacabuco

  • José Agustín Olavarría UDI
  • Carlos Escobar PDC

Cordillera.

  • Jaime Escudero PPD
  • Claudia Faundez RN
  • Juan Pablo Sáez ILK

Maipo

  • Marcos Aránguiz PPD
  • Claudio Bustamante UDI
  • José Soto PDC

Melipilla

  • Paula Gárate UDI
  • Paula Zúñiga PDC

Talagante.

  • Tomás Poblete UDI
  • Felipe Berríos PS
Nota periodística.

Las expectativas no cumplidas que dejó la primera elección de consejeros regionales.
La Tercera
16 nov 2015 

 A dos años de haber sido votados por la gente, y en el inicio de un proceso descentralizador, piden más autonomía para su gestión.
"Se nos han generado muchas expectativas, pero finalmente quedamos en puras palabras y los avances son muy mínimos", señala taxativo Manuel Millones, consejero regional por Valparaíso, al cumplirse, mañana, dos años desde la primera elección directa y popular de los consejeros regionales, junto con los sufragios para Presidente y parlamentarios, en 2013.
Si bien fueron creados en 1993, hasta esa fecha eran elegidos por los concejales. "Fuimos elegidos para representar los intereses ciudadanos, pero en definitiva no tenemos capacidad de decisión en la inversión regional. Sólo votamos a favor, en contra, o con alguna modificación, los proyectos de iniciativa del intendente", acusa el consejero porteño.
 A su juicio, desde la creación de la figura, hace 22 años, la falta de mayores atribuciones radica en que "han primado criterios políticos, sin convicción, y que reflejan la arraigada cultura centralista de los partidos, que no quieren soltar el poder".

Millones también habla con conocimiento de causa, como integrante de la ex Comisión Asesora Presidencial para la Descentralización, que recogió en diálogos ciudadanos, durante siete meses y en cada región, lo que la sociedad esperaba en materia de representación local. Allí, en esa recopilación, el consenso parecía estar en entregar mayores atribuciones a los consejeros, quienes, en algunos casos, lograron más votos que los parlamentarios.
Los consejeros electos votan los proyectos que en un 80% postulan los municipios para ser financiados por el gobierno regional. "Podrían ser actores aún más importantes en el desarrollo local si la ley se los permitiera", apunta Mario Olavarría, presidente de la Asociación de Municipalidades de Chile (Amuch). "Desde que fueron electos no se percibe un cambio en la relación con los municipios, pero sí reconocemos que hoy tienen una mayor vinculación con las organizaciones sociales y un trabajo horizontal que beneficia la representación de los ciudadanos", destaca el mismo Olavarría.

Y si bien una ley corta, aprobada el año pasado, mejoró la dieta mensual de los consejeros, de $ 670 mil a $1.340.000, aún no cuentan con el apoyo técnico que contrapese el aparataje de los intendentes para fiscalizar que los recursos del Fondo Nacional de Desarrollo Regional se estén gestionando de forma adecuada. "Si hacemos un paralelo entre un core y un parlamentario, tenemos a cargo un territorio mucho más amplio que ellos, y contamos con recursos que equivalen a lo que percibe sólo uno de sus asesores", plantea el presidente de la Asociación Nacional de Consejeros Regionales (Ancore), Marcelo Carrasco.
Para el dirigente, se trata de contar con apoyo técnico para ejercer su labor, y emparejar el terreno ante otros cargos de elección. "Tenemos que renunciar un año antes si queremos participar en alguna elección parlamentaria. En cambio, los congresistas pueden seguir en su cargo. Y somos los únicos a los cuales nos descuentan por inasistencia, no teniendo dedicación exclusiva. Y a pesar de ello, somos una amenaza electoral".

Los CORE explican que aún falta que el Ejecutivo defina cómo se financiarán estos gobiernos regionales, más autónomos, y donde los consejeros debieran tener un rol más preponderante. "El gobierno aún no ha enviado la ley de rentas, y esta ley, así como el traspaso de Corfo, Serviu e Indap, es clave para que el core sea el espacio de las políticas regionales con valor agregado", plantea Esteban Valenzuela, ex presidente de la Comisión de Descentralización.

"Lo positivo es que como son electos tienen legitimidad, aunque su poder sea bajo", advierte Valenzuela.

Inversión regional

Los disímiles niveles de ejecución presupuestaria son un indicador de cómo se gestionan los fondos a nivel de cada gobierno regional. En el extremo sur, en Magallanes, sólo se ha ejecutado un 54,9% de los recursos, superando a Atacama, afectada por los aluviones. "Eso pasa acá por el clima, la construcción se paraliza en invierno y se reactiva a fin de año, pero nos miden con la misma vara y eso no es adecuado. Si no cumplimos, se nos castiga. Lo que realmente necesitamos es flexibilidad en la gestión de nuestro recursos", explica Ramón Lobos, presidente del Consejo Regional de Magallanes.

Al otro extremo está Biobío, que lidera el cumplimiento, donde se destaca "la fluida relación que tenemos con el intendente, para planear la inversión regional. Eso lo rescato porque en otras regiones no se da", dice Eduardo Muñoz, presidente Consejo Regional Biobío


6.-La comuna de Quinta Normal.

Escudo de Armas Quinta Normal es una comuna ubicada en el sector norponiente de la ciudad de Santiago, capital de Chile. Fue fundada en 1915...