viernes, 24 de abril de 2020

El fin del largo siglo XX.



El fin del largo siglo XX.

El Origen del concepto historiográfico:"El fin del largo siglo XX", fue creado por el historiador británico Eric John Ernest Hobsbawm (Alejandría, 9 de junio de 1917 ‑ Londres, 1 de octubre de 2012).

El fin del "largo siglo XIX" no es una fecha exacta, sino un concepto  que sitúa su final en 1914, con el estallido de la Primera Guerra Mundial, marcando el colapso del sistema imperialista de las grandes potencias y las contradicciones generadas por el auge del capitalismo y nacionalismo que dominaron esa era de transformaciones, industrialización y expansión europea, abarcando desde la Revolución Francesa (1789) hasta 1914, un periodo de cambios políticos, científicos y sociales que sentaron las bases del siglo XX. 



El fin del siglo XX ampliado, a nivel mundial.

El difunto historiador británico Eric Hobsbawm calificó el período comprendido entre el asesinato del Archiduque Francisco Fernando en 1914 y el colapso de la Unión Soviética en 1991 como "el corto siglo XX ". Para Hobsbawm, el fin de la Guerra Fría marcó una era nueva y distinta en los asuntos mundiales.
Ahora, con más perspectiva tiempo, deberíamos reconsiderar esta clasificación histórica. En lugar de constituir una ruptura con el pasado, los 35 años posterior a la caída del Muro de Berlín resultó ser una continuación —de hecho, una culminación— de lo anterior. Pero la investidura de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos en 2025 representó una ruptura definitiva con el pasado; "el largo siglo XX" ha llegado a su fin.

En este periodo de 35 años, se ha fortalecido la globalización que es un proceso histórico de integración mundial en los ámbitos económico, político, tecnológico, social y cultural, que ha interconectado al mundo convirtiéndolo en una “aldea global”, que facilitó el intercambio de bienes, servicios, información y tecnología, superando barreras nacionales y fomentando la interdependencia entre las naciones. Se ha difundido las costumbres, valores y expresiones artísticas similares, a menudo resultando en una cultura globalizada o una "homogeneización" de consumos nunca antes visto, no solo en la élite, sino en las masas. 
En el viejo continente la Unión Europea, símbolo de la globalización, unificó los paises miembros en una unión aduanera, monetaria, financiera, jurídica,y política en un solo mercado común, que no se había visto desde la época del Imperio Romano. Incluso los paises europeos que no son miembros de la unión europea, giran alrededor de ella, como estados satélites.
En el resto del mundo también se ha intensificado la integración entre los paises, se ha mejorado el transporte y  las comunicaciones, como ejemplo en la América Latina, ahora es más fácil trasladarse de un país a otro, que en las épocas anteriores. Hay una gran migración recientes de masa enorme de extranjeros de otros paises latinoamericanos y fuera del continente, principalmente asiáticos,  nunca históricamente visto en esa enorme proporción,con ellos llega de nuevas costumbres y hábitos por estos modernos movimientos poblacionales. Las grandes ciudades y incluso las intermedias se están haciendo más cosmopolitas por esta emigración y el turismo.  
 


Donald John Trump;( Queens, Nueva York, 14 de junio de 1946) es un empresario, personalidad televisiva y político conservador estadounidense, es el  presidente de los Estados Unidos, que ha transformado el panorama político estadounidense con políticas proteccionistas, recortes de impuestos y restricciones migratorias. 

Desde la segunda presidencia de Donald Trump, el orden internacional creado por las Potencias Aliadas en 1945, ha llegado a su  fin, los Estados Unidos ha dejado de ser el gendarme del mundo y el principal financiero  de la ONU y demás organizaciones gubernamentales internacionales;  Después de 80 años de vigencia, el mundo está volviendo a las esferas de influencia del siglo XIX, donde las grandes potencias del planeta, cada uno dominando sus respectivos dominios dentro de un sistema internacional cada vez más balcanizado y divido. 
El presidente Trump reforzó esta visión con su austero discurso inaugural, en el que afirmó el "derecho de todas las naciones a priorizar sus propios intereses". Pero incluso si así se comportará el gobierno estadounidense, nadie en el mundo interconectado actual puede dar marcha atrás. Como señaló el presidente chino Xi Jinping —ahora el defensor por defecto de la globalización— en el Foro de Davos de año 2025: "Les guste o no, la economía global es un gran océano del que no pueden escapar".
El modelo clásico autoritario, de arriba hacia abajo, que parece estar en auge hoy, no presagia el futuro; más bien, es un último aliento de una época anterior: una reminiscencia nostálgica de un modelo político obsoleto. La gobernanza se ha desagregado e hibridado con el auge de actores no estatales, como las empresas trasnacionales y los organizaciones no gubernamentales, y apenas hemos comenzado a considerar las profundas implicaciones de nuevas tecnologías como la inteligencia artificial. 
Estas tendencias son precursoras de un modelo internacional muy diferente que aún no ha surgido, uno que se distinguirá tanto del «equilibrio de poder» del siglo XIX como de la «comunidad de estados» del siglo XX, representada por la ONU.
En 1994, historiador Hobsbawm creía que no cabía ninguna duda de que a finales de la década de 1980 y principios de la de 1990 terminó una era en la historia mundial y comenzó otra. Pero ahora está claro que el período posterior, entre principios de la década de 1990 y la actualidad, marcó la culminación de un proceso que comenzó en Sarajevo en 1914, con el inicio de la Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa.

Ese proceso histórico construyó gradualmente el orden internacional liberal, primero con un intento fallido tras la Primera Guerra Mundial —plasmado en la desafortunada Sociedad de las Naciones— y luego, tras la Segunda Guerra Mundial, con la fundación de las Naciones Unidas y las instituciones financiera de Bretton Woods
En el período posterior a la Guerra Fría, la flor alcanzó su máximo esplendor con la expansión de la democracia y el libre mercado por todo el mundo. Este modelo constituyó un paraguas moral sobre el sistema estatal westfaliano existente, al crear una estructura universal, formado por organizaciones internacionales, dentro de la cual los gobiernos nacionales podrían colaborar en la búsqueda del progreso.
Durante la mayor parte del siglo XX, este marco se aplicó solo a un grupo reducido de países; pero con el fin de la Guerra Fría, de repente estuvo disponible para todos. Y, sin embargo, justo cuando este orden moral estaba en condiciones de materializarse plenamente en todo el mundo, perdió su centro y comenzó a desviarse. El libre mercado y la prosperidad material, antes considerados medios para alcanzar fines más amplios, se habían convertido en fines en sí mismos. La crisis financiera de 2008 reveló la falta de alma de este enfoque y sentó las bases para el desmoronamiento que hoy se observa.
Todo esto ya es cosa del pasado. El mundo se ha alejado de un sistema basado en reglas del derecho internacional, fundado en la idea ilustrada del progreso universal. En cuanto al futuro, han surgido tres enfoques inmediatos.

El primero es revivir los clichés nacionalistas y nativistas habituales, como la promesa de Trump de que «De hoy en adelante, Estados Unidos será lo primero», o el llamamiento de la primera ministra británica, Theresa May, a la Pequeña Inglaterra:
«Si crees que eres ciudadano del mundo, no eres ciudadano de ninguna parte».
La segunda posibilidad, personificada por los líderes de la Unión Europea, es continuar por el camino del siglo XX, pero con más  retóricas. 

La tercera, que abarca quizás la mayor parte, es refugiarse bajo cubierta y lamentarse, lamentando la expulsión del paraíso y temiendo un apocalipsis inminente.

Ninguna de estas respuestas es constructiva. No podemos regresar al mundo de ayer ni quedarnos inmóviles, estamos viviendo la globalización a todos sus niveles; y aún desconocemos qué nos prepara el futuro. Cuando los navegantes no pueden confiar en mapas ni cartas, deben navegar a simple vista, y esa es precisamente nuestra situación actual. Hasta que el mundo recupere su rumbo, no es momento de tomar rumbos nuevos y audaces ni de dejar que las corrientes nos empujen hacia posibles peligros.
En cambio, necesitamos acciones decisivas y concretas que aborden problemas tangibles y perceptibles en la gobernanza y las políticas públicas a nivel mundial, regional y nacional. Antes de avanzar hacia este nuevo mundo, debemos primero establecer  la idea de un propósito común y esperar a que se disipe la niebla.

Nuevo orden, renacimiento de las áreas de influencia

Una esfera de influencia o zona de influencia es un área o región en la cual una gran potencia ejerce cierta clase de indirecta dominación cultural, económica, militar, o política sobre paises o territorios.

El mundo se encamina hacia un nuevo orden internacional, marcado por el reparto del globo en esferas de influencia, por las tres grandes potencias actuales que son: China, India y Estados Unidos, que se posicionan como los países con mayor número de habitantes según las estadísticas, y su gran poder económico, militar y tecnológico. 

La reciente intervención de Estados Unidos en Venezuela confirma la intención de asumir el control absoluto del continente americano por los estadounidenses, siguiendo la doctrina monroe. Con la presidencia Trump retirándose de multitud de organismos globales y rechazando el principio del multilateralismo en las relaciones internacionales, se abre paso una nueva era en la que las grandes potencias dictarán el devenir del planeta.
¿Se sumarán India y China a ese reparto del mundo impulsado por Trump?
¿Y lograrán las grandes potencias dirimir sus disputas de forma pacífica evitando una confrontación global?

En el caso de China, su esfera de influencia ha sido históricamente el sudeste de Asia, pero recientemente está comenzando a expandirse hacia el Asia Central (históricamente una zona de influencia rusa y soviética) e incluso en el medio oriente con proyectos de infraestructura en lugares como, Irán y Pakistán. Hubo momentos en la historia que Asia Central también estaba bajo la esfera de influencia china, especialmente durante las dinastías Han y Tang, China quiere revivir esos periodos, ampliando su área de influencia.
La India proyecta su poder como una gran potencia utilizando su gran economía,población, poder blando cultural y alianzas estratégicas para expandir su influencia, especialmente en su vecindad y el Indo-Pacífico, mientras compite con la China hegemonía en continente asiático.

Declive de las antiguas potencias  y el auge de la Unión Europea

El Reino Unido, la Francia, Alemania, y Japón fueron grandes potencias mundiales que fueron importantes en el siglo pasado, pero en las últimas décadas han declinado su poder, su declive económico, su envejecimiento poblacional, y la pérdida de liderazgo internacional,. cada vez son sombras de lo que fueron, convirtiéndose en potencias regionales o intermedias. 
La Unión europea, al contrario, en un proceso que  no terminado puede convertirse en par de décadas en una gran superpotencia, que puede competir el liderazgo mundial con las tres grandes potencias actuales. Pero le falta la integración de sus Fuerzas Armadas, su industria armamentista,   y una política exterior común en el concierto de las naciones.



El fin del siglo XX ampliado, en Chile.


Medio siglo de la República Neoliberal.

El último cuarto del siglo XX, y los últimos 20 años del siglo presente, estuvieron marcado por la consolidación de un modelo económico neoliberal radical tras el golpe de Estado del 73, transformando el Estado de uno promotor de la economía a uno subsidiario,basándose en la exportación de materias primas y un estricto equilibrio fiscal. Este período incluyó grandes reformas económicas estructurales, la privatización de las empresas públicas, la regionalización y municipalización, con un alto crecimiento económico, que provocó el inicio de un cambio completo de la sociedad Chilena que no se había visto nunca. 
A partir de 1990, con los gobiernos de la Concertación se profundizó la apertura comercial, con los tratados de libre comercio, y se redujo sistemáticamente la inflación, facilitado por un Banco Central autónomo. El ingreso per cápita aumentó significativamente, convirtiéndose en uno de los más altos de América Latina; la sociedad cambió completamente, se urbanizó el país, incluyendo las zonas rurales; y se globalizó las costumbres,la cultura, la música, etc, con la llegada de nuevas tecnologías, como el Internet, la televisión satelital y cable; y por la llegada de emigrantes extranjeros, y los turistas; la integración nacional se intensificó con  la creación de  nuevas autopistas y caminos, nuevas líneas del Metro, y otras infraestructuras.  

Fin del siglo ampliado. 

Con las presidencia de Gabriel Boric y José Antonio Kast, significó el fin del siglo XX ampliado en Chile, que comenzó con los gobierno de Concertación,en el año 1990; es la primera generación pos golpe de estado, que no tiene nada que ver con siglo XX Chileno, es una generación del siglo presente, globalizada, y heredera del neoliberalismo.

Con el comienzo de la presidencia de Gabriel Boric, miembro de la generación milenial, nacido en 1986, comienza la "generación política" lleva su nombre,  llega una nueva ola de liderazgo político izquierda en Chile, que emergió tras el estallido social de 2019, buscando cambios profundos frente a las élites políticas tradicionales que han gobernado desde 1990, destacando por su ímpetu reformista, el uso de redes sociales y la representación de jóvenes que crecieron era post-dictadura y exigen justicia social, educación y nuevas formas de hacer política, marcando una fractura generacional en la política chilena. 

Con la elección de José Antonio Kast a presidencia, nacido en 1966, pertenece a la Generación X (aproximadamente nacidos entre 1965 y 1980), siendo un político chileno de derecha, fundador del Partido Republicano, conocido por sus posturas conservadoras y su trayectoria política ligada a la derecha chilena, desde la UDI hasta liderar su propio movimiento; ha comenzado la primera generación de derecha post-dictadura, nueva generación del siglo XXI.

Chile Actual.

Chile es una nación moderna y con altos índices de urbanización en todo el país, está fuertemente integrada por modernas vías de transporte y medios de comunicación; con una cultura nacional fuertemente globalizada,con alto nivel de educación, y una población envejecida, que refleja alto promedio de vida. A pesar de sus problemas, se mantiene como una economía de altos ingresos en Sudamérica. En actualidad tiene fuerte emigración extranjera en ciudades  y fuerte visitas de turistas.

11 de septiembre.

El año 2023 se celebró el cincuentenario del golpe de Estado del 73, por las Fuerzas Armadas y Carabineros de Chile, que puso fin el gobierno de la Unidad Popular, y la República Presidencial creada por la constitución del 1925 ; y los 33 años del comienzo  del gobierno de los Partidos de la Concertación, que gobernó desde 1990 hasta el 2010; y su continuación las presidencias de Michelle Bachelet y Sebastián  Piñera.

La conmemoración del golpe de Estado de 1973, había gozaba de una poderosa popularidad, especialmente por los partidos políticos y los militantes de izquierda. Pero, el  año 2023 es diferente, ya que se observa una popularidad declinante, será un aniversario del golpe ya no marcado  por la emoción, sino por una masiva indiferencia. La generación que tuvo la vivencia de la crisis del 73 está desapareciendo y retirándose, llegando el olvido; para los 60 años, 2033, del 11 de septiembre va pasar desapercibido por la población Chilena, va ser historia. 

La generación Baby Boomers, nacida entre los años 1945 y 1964, es la generación que tiene la vivencia completa del golpe de estado del 73 y del gobierno militar, está  envejecida y en retirada de vida pública y social. 



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