 | | Tres grandes. |
Este martes 20 de Enero 2026, se cumplirá el primer año de la vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca; en este periodo de tiempo se terminó el llamado orden mundial en el que hemos vivido los últimos 80 años, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, con la creación de la Organización de las Naciones Unidas. El presidente estadounidense está liquidando este orden internacional, que el Gobierno de los Estados Unidos de la época, fue el creador principal, en el año 1945, junto con las Potencias Aliadas, que ganaron a las Potencias del Eje. Este mundo en el que hemos crecido ya no existe y no sabemos exactamente si ya estamos en un nuevo orden mundial o en una transición, casi nadie cree que sea un paréntesis. No volveremos al mundo que conocíamos en el siglo pasado. Estados Unidos abandona los organismos internacionales intergubernamentales. Donald Trump no es un ideólogo, pero en su equipo de gobierno, sí hay personas muy ideologizadas y todos comparten el desprecio por el sistema de acuerdos, alianzas y organismos de cooperación internacional, como la Organización de Naciones Unidas (ONU). Los acusan de ser ineficaces y, sobre todo, combaten la idea de cooperación e invocan el principio de los intereses propios, nacionales, como único motor político. Con la doctrina política America First (los Estados Unidos, primero) es eso, promover y avanzar exclusivamente en los intereses de los EE.UU., aún cuando algunos de los problemas que afectan o afectarán al país, como el cambio climático, sean de naturaleza global y requieren, en consecuencia, remedios globales. Otro argumento para abandonar estas decenas de instituciones internacionales es el ahorro, ya que los Estados Unidos son los principales financiadores, la visión al respecto ha pasado de considerarlo una inversión a verlo como un gasto que no compensa. Estados Unidos ha abandonado unas 70 organismos o acuerdos multilaterales: La Organización Mundial de la Salud, la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA), el Consejo de Derechos Humanos de la ONU y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), los Acuerdos climáticos de París, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, de 31 organismos más de la ONU y de otras 35 organizaciones desvinculadas de Naciones Unidas. Los Estados Unidos de Trump abandonan el multilateralismo y van por libre. Trump no ha sacado todavia a los Estados Unidos de la OTAN, pero la está erosionando desde dentro con su empeño de ocupar o comprar Groenlandia, un socio de soberanía danesa. En un mensaje en Truth Social Trump exhorta a la Alianza, de la que forma parte, a entregarle Groenlandia, otro miembro, con el argumento de la seguridad nacional de los EE.UU. frente a Rusia y China. "La OTAN no tendría fuerza ni capacidad disuasoria, ¡ni de lejos! La OTAN será más formidable y efectiva con Groenlandia en manos de los ESTADOS UNIDOS". Siguiendo esa lógica cabe preguntarse para qué sirve la Alianza, si lo único que da fuerza y capacidad disuasoria es pertenecer a los Estados Unidos. La fuerza por encima de las alianzas y el derecho internacional. Stephen Miller, subdirector del Gabinete de Donald Trump, es uno de los principales ideólogos de la presidencia Trump. En una entrevista sobre la intervención en Venezuela en la cadena CNN fue así de explícito:
"Se puede hablar tanto como quieran de los detalles internacionales, pero vivimos en un mundo, en el mundo real, que se gobierna por la fuerza, por el poder. Los Estados Unidos usan su poder militar para garantizar sin complejos nuestros intereses en nuestro hemisferio. Somos una superpotencia y con el presidente Trump vamos a comportarnos como tales. Es absurdo que vayamos a permitirle a un país en nuestro patio trasero que provea de recursos a nuestros adversarios, y no a nosotros". En una conversación con el periódico The New York Times el presidente de los EE.UU. también despreció los límites que impone el derecho internacional. A la pregunta de si había algo que pudiera frenarlo en el mundo respondió:
"Sí, hay algo. Mi moralidad. Mi pensamiento. Es lo único que me puede detener". Y sobre el derecho internacional:
"No lo necesito porque no pretendo hacerle daño a nadie, no pretendo matar a nadie". Tres grandes potencias mundiales: Estados Unidos, China y India. No se puede hablar de potencias mundiales actualmente sin tener en cuenta a China, país que compite con Estados Unidos en la carrera para liderar la economía y la tecnología; y la India, se consolida como una potencia emergente, crucial en el Sur Global, fortaleciendo lazos con la gran nación norteamericana en defensa y tecnología, pero manteniendo tensiones con China y buscando equilibrar sus alianzas. La idea de Estados Unidos, China e India como "tres imperios" surge en el análisis geopolítico actual, refiriéndose a potencias con esferas de influencia militar, económica y tecnológica que compiten por un nuevo orden mundial multipolar, donde los Estados Unidos lidera el 'Oeste', China el 'Este', e India disputa el 'Sur Global', aunque el panorama es de interdependencia y "desorden" más que una división clara de imperios tradicionales. A juzgar por las acciones y las palabras de la Presidencia Trump, Estados Unidos asumen que no son el poder hegemónico que pareció cuando cayó la Unión Soviética en 1991, abandona la idea de ser el policía del mundo, y se centra en perseguir sus intereses económicos y estratégicos, y controlar el continente americano, y el océano pacifico lo que denominan hemisferio occidental, su zona de influencia. Este es un Nuevo Orden Mundial: Analistas geopolíticos sugieren que el mundo post-Guerra Fría, dominado por los EE. UU., está evolucionando hacia una estructura tripolar o multipolar, donde estas potencias buscan sus propias zonas de interés.
El Realismo Político: Esta visión de Trump se alinea con el realismo político, donde las potencias priorizan sus intereses estratégicos, incluso si eso implica una competencia entre ellas. No gusta el multilateralismo a los ideólogos que acompañan a Trump, prefieren un mundo repartido entre grandes potencias, entre los fuertes con derecho a su zona de interés, e impunidad en el método para conseguirlo. Esa es la lógica en el mensaje que emite Donald Trump cuando bombardea Venezuela y secuestra a su presidente o cuando insiste en anexionar Groenlandia o propone hacerlo con Canadá. Si los Estados Unidos tienen derecho a su zona de influencia, también la China, tiene su zona de influencia en la Asia Central, y el medio oriente, a través de la Nueva Ruta de la Seda. Solamente la india no tiene su área de influencia hasta ahora. La Unión Europea, la futura cuarta potencia mundial. La Unión Europea, está en un momento decisivo de su historia, buscando fortalecerse internamente y proyectarse como una potencia global, junto con los Estados Unidos,la India y la China mientras gestiona la complejidad de su ampliación a nuevos paises europeos y el aumento de su soberanía supranacional. Este aumento de poder comunitario, significa mayor capacidades de defensa militar, una gestión migratoria común y una ampliación para consolidar la estabilidad y aumentar su influencia global, enfrentando a la vez el auge de nacionalismos dentro y fuera de la Unión Europea; y la necesidad de una integración más profunda, para competir con otras grandes potencias en un mundo multipolar. La política exterior de la Unión Europea hacia el resto del continente europeo se estructura en tres ejes principales: la integración de nuevos miembros o su asociación económica; la estabilidad de su vecindad y el refuerzo de la defensa militar autónoma ante el nuevo escenario geopolítico. En la actualidad quedan muy pocos paises europeos que puedan unirse a la Unión Europea, principalmente en la península de los Balcanes y Ucrania. La política europea de vecindad (PEV), busca fomentar la estabilidad económica y política en los países limítrofes como Armenia, Azerbaiyán, Georgia, Moldavia, Ucrania y los paises africanos y asiáticos que tiene costa en mar mediterráneo. Creando una área de influencia en el Mediterráneo y el continente europeo. La invasión de Ucrania por Rusia y el nuevo orden internacional han acelerado la integración militar europea, creando una política de Seguridad y Defensa Común de la Unión Europea, esto significará la creación de las "Fuerzas Armadas Europeas", autónoma de los Estados Unidos y la OTAN. Las transnacionales. Los gobiernos, los países, las uniones económicas o aduaneras ya no son los únicos jugadores en el tablero internacional. La guerras ya no se hacen sólo con ejércitos y sanciones económicas, también se hacen con tecnología y en el ciberespacio. Desde 2016, con el referéndum del Brexit en el Reino Unido y las elecciones presidenciales en los Estados Unidos, nos consta cómo el análisis de nuestro comportamiento en las redes sociales, entonces Facebook, permite manipularnos a base de llenar nuestro espacio virtual de determinados contenidos de consumo comercial o político.
"Amazon, Apple, Facebook, Google, y Twitter ya no son meramente grandes empresas de EE.UU., han tomado el control de ciertos aspectos de la sociedad, la economía y la seguridad nacional que han sido hasta ahora exclusiva de los Estados, lo mismo ocurre con las tecnológicas chinas como Alibaba, ByteDance y Tencet", escribió en 2021 Ian Bremer, analista y presidente de Grupo Eurasia. Y advertía, "a pesar de que Europa quiere entrar en el juego, sus empresas no tienen el tamaño ni la influencia geopolítica para competir con las empresas estadounidenses o chinas. Estas últimas están conformando el entorno en el que operan los gobiernos. Tienen mucha influencia en las tecnologías y los servicios que guiarán la próxima revolución industrial, determinará cómo proyectan los países su poder económico y militar, reformarán el trabajo y redefinirán los contratos sociales". Desde que se publicó el artículo hasta hoy hemos tenido varios ejemplos del peso y la trascendencia de las grandes empresas, su poder tecnológico, político y transnacional. Elon Musk compró twitter, desmanteló su sistema de moderación y filtros de contención del debate y ha favorecido la divulgación de desinformación y se ha alineado con el presidente Trump. La china TikTok se ha convertido en cuestión de Estado para Donald Trump y también para Benjamín Netanyahu, el primer ministro de Israel. El primero amenazó con bloquear la red, si no pasaba a propiedad estadounidense. Hace apenas un mes ByteDance, el propietario chino de TikTok, firmó acuerdos para vender algo más del 80% de los activos en EE.UU. a inversores estadounidenses y globales.
Se da la circunstancia de que los magnates de esas grandes empresas tecnológicas estadounidenses se han aliado con el presidente. La influencia geopolítica de estas redes sociales y quien las dirige la explicitó también el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, en septiembre ante un grupo de jóvenes proisraelíes en Nueva York:
"Las armas cambian con el tiempo y tenemos que combatirlas en el nuevo terreno: las redes sociales. La compra más importante que se está produciendo es Tik Tok y espero que se realice porque puede tener consecuencias, y el otro arma importante es X, así que tendremos que hablar con Elon [Musk], que no es un enemigo, es un amigo. Si logramos ambas cosas será muy importante." La globalización es imparable, no se detendrá, cada año, década, la interdependencia entre los paises es mayor. |
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